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Archive for the ‘Desayunos.’ Category

Mirandola. Crumble manzana 1.

Conversaciones dentro de mi cabeza:

— “Jo, es que esta es otra de aquellas recetas que da vergüenza explicar porque tienen dificultad 0 patatero”.

—”¡Pero a dónde vas, alma de cántaro! Que luego te preguntan y no puedes decir aquello de ¡Mira en el blog!”

 

 

Los “Crumble”, que también se llaman “Brown Betty”, se pusieron de moda en la Inglaterra de posguerra de la segunda guerra mundial. La escasez de alimentos puso a pensar a las cocineras.

Imagino que la genialidad se dio porque no había avituallamiento suficiente de ingredientes de repostería, pero sí de algunas frutas, y las compotas ya les cansaban. Entonces, con los recortes de la masa del día anterior empezaron a hacer experimentos.

— “Sobró esta pelotita de masa de shortbread de las galletas de ayer que no me da para una tarta, pero que no pienso tirar  Charlotte, querida”.

— ” De acuerdo, Violet. Ahora mismo la desmigajo sobre la compota de ruibarbo y la horneo para el té del personal.”

Y así…

Por lo tanto no existe una receta de Crubmble propiamente dicha. Normalmente se hace con frutas algo ácidas o bayas, o la mezcla de ambas. Se espolvorean con un poco de azúcar moreno, o con miel, se les añaden unas pasas, unas almendras, algo de canela o ralladura de limón… a vuestro gusto. Y luego ya una mezclita de azúcar, mantequilla y harina (o harinas) Y al horno hasta que se dore. Voilá!

 

Mirandola. Crumble manzana.

 

Ingredientes para unas 4 personas.

Para la base de frutas:

  • 400 g de manzanas reinetas (U otra variedad ácida y no excesivamente jugosa).
  • 10 avellanas machacadas.
  • 50 ml de miel o de sirope de ágave.
  • 15 ml de zumo de limón.
  • Ralladura de piel de limón.
  • 5 ml de esencia de vainilla.

Para la galletita que se desmorona:

  • 1 cucharada sopera de copos de avena gruesos.
  • 50 g de mantequilla pomada.
  • 100 g de harina de trigo.
  • 50 g de azúcar, mejor integral.

 

Elaboración

En un bol mezclamos bien las manzanas cortadas a daditos no muy grandes con el resto de ingredientes de la base de frutas. Echamos esta preparación en un recipiente que pueda ir al horno.

Sobre una superficie de trabajo mezclamos la avena, la harina de trigo el azúcar y la mantequilla, y trabajamos con los dedos hasta obtener una masa homogénea.

Desmigamos esta masa sobre la preparación de frutas que tenemos en el recipiente y la llevamos al horno. El tiempo de cocción variará en función de lo alto que sea el recipiente elegido, pero en unos 20 minutos la masa debería estar cocinada y la compota lista.

Es habitual servir el crumble con helado, crema pastelera o nata. En este caso nos apetecía tibio que, tras la lluvia, por las noches refresca.
O eso o es que ya deliro del calor.

 

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Mirandola. Cake de chocolate con cerecitas frescas.

 

Otra receta requetefácil y maravillosa. Combina bien con casi todas las frutas, con helados, natas, cremas pasteleras. Un fondo de armario, vaya.
El bizcocho resultante es un cake; Eso significa que en su elaboración la masa no fue batida para incorporar aire —ni tampoco le añadimos aire de otras maneras— ergo es densa, amorosa, un poco húmeda, suficientemente grasa, con mucha palatabilidad.

El otro día vi cerezas de la tierra a un precio razonable y compré un par de puñaditos. Luego, como hago siempre, me las imaginé: Cocinadas en su jugo y acompañando un helado de ricotta, quizá aromatizado con romero; Una galette sencilla con las cerezas apenas calientes; En una tarta con trufa cocida y ligeramente salada.
Cada vez que empieza la temporada de una fruta sólo quiero escribir un libro monotemático del estilo “Las 30 mejores recetas con cerezas de tu vida”. 

Mirandola. Deshuesar cereza.

No os riáis tengo el material para higos, moras y melocotones de Calanda. Y sé cómo usarlo.

A lo que iba: no hay receta más rápida y fácil de elaborar y que combine con todo mejor que esta. La relación esfuerzo-disfrute es realmente sideral. No es un brownie, queridos.  Y era mía, que hoy la comparto.

 

Ingredientes.

  • 125 g de chocolate negro de calidad (mejor cobertura).
  • 125 g de mantequilla.
  • 150 g de azúcar.
  • 3 huevos.
  • 45 g de harina floja.

 

Preparación

 

Encendemos el horno a 180ºC. Preparamos un molde de plumcake forrándolo con papel sulfurizado.

En una cacerolita metemos la mantequilla y la llevamos al fuego muy, muy suave. Se tiene que fundir, pero no tiene que freír ni coger color. Cuando esté fundida la apartamos del fuego y  echamos el chocolate cortado a trozos pequeños. Removemos con una cuchara de madera para que el chocolate se funda del todo en la mantequilla. Añadimos los huevos de uno en uno. No hay que agregar un huevo hasta que el primero se haya incorporado por completo a la mezcla.

Ahora añadimos el azúcar, mezclamos bien y por fin la harina. Tamizada, sí ¡No seáis vagos! Que a nadie le gusta encontrarse bolitas de harina cuando le arrea un mordisco a una delicia como esta.

Metemos la masa en el molde preparado y lo llevamos al horno. El tiempo de horneado dependerá del tamaño y la altura del molde. Calculad unos 25 minutos y lo pincháis con un palito de brocheta para ver qué tal. Si sale limpio o con alguna miguita está listo. Si sale impregnado de masa, aunque sea poco,  aun no está.

Recordad que siempre se le tiene que dar un cuarto de hora de respeto a lo que estáis horneando.Antes de que pase no abráis la puerta del horno.

En este caso concreto preparé el doble de fórmula y la dividí en dos moldes. El primero es el que aparece fotografiado en esta entrada y al segundo le esparcí por encima las cerezas deshuesadas y cortadas por la mitad antes de meterlo en el horno.

 

Mirandola. Cake de chocolate, detalle.

 

Luego lo serví tibio y acompañado de las cerezas deshuesadas con el jugo que habían soltado y una cucharada de mascarpone fresco. El contraste de temperaturas y de acidez/ dulzor, frescura/ cremosidad hay que probarlo.En silencio, a ser posible.

Disfrutad.

 

 

 

 

 

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En casa Mirándola se ve la tele en horario infantil  -a veces se echa de menos el ocio televisivo adulto: CSI, Missfits, Mujeres Desesperadas o  Downton Abbey, pero la realidad es otra.

Los dorayaki entraron en nuestras vidas de la mano de Doraemon, el gato-robot japonés y azul. Con curiosidad y ganas probamos unos, congelados, que compramos en un súper chino.  Decepción.

Así que con estas manitas y una mini-sartén cósmica nos pusimos a salvar el buen nombre de los pastelillos.

Hice una interpretación libre del relleno. La pasta de azuki es un sabor en mi opinión reservado a los consumidores frecuentes de dulces orientales. Con nata fresca montada y algunas fresas o frambuesas fueron un triunfo. Rellenos de crema de chocolate o mermelada de frutos rojos, más sencillos, transportables y estupendos también.

El resultado muy dulce, pero delicado e ideal como desayuno o merienda especial.

Ingredientes para 8 Dorayaki (16 tortitas de unos 10 cm de diámetro):

  • 2 huevos.
  • 100 g de azúcar.
  • 30 ml de miel.
  • 15 ml de aceite neutro (girasol).
  • 150 g. harina.
  • 5 g bicabrbonato de sodio.
  • 40 ml. de agua.
  • 15 ml. de mirín. A falta de mirín se puede usar vino blanco con un poco de azúcar o simplemente agua.

Preparación:

Mezclamos todos los ingredientes con el minipimmer hasta que estén bien integrados y ni un segundo más. Obtendremos una pasta densa.

Calentamos moderadamente una sartén antiadherente grande a la que le podamos colocar una tapa. Echamos una cucharada sopera de la preparación sobre ella y tapamos. Esperamos unos segundos y entonces veremos que se empiezan a formar burbujas gruesas en la parte superior de la tortita. Es el momento:  ahora, con la ayuda de una espátula plana la giramos y volvemos a tapar unos 30 segundos más. Y está lista.

Es importante mantener en todo momento el fuego bajo, de otra manera la densidad de la masa haría que se quemasen por fuera y quedaran crudas por dentro.

Si la prueba ha salido bien nos podemos atrever con varias tortitas al mismo tiempo o seguir de una en una para mayor control.

A medida que estén hechas, vamos reservando las tortitas en un plato o bandeja tapándolas con un paño limpio -la finalidad de taparlas es que no se resequen. Tapadlas- y así hasta el final. Entonces sólo tendremos que esperar a que se enfríen por completo para proceder a rellenarlas con lo que más nos inspire. Y zampárnoslos.

¡Gracias, Doraemon!

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Happy #Pancake day!!

Pues sí, amigos. El pancake también tiene un día señalado en el calendario y era hoy, 21 de febrero. Así que me he puesto manos a la minisartén y he preparado unos panqueques para la merienda -ajena, of course.

Son muy facilitos de hacer, lo único que hay que cuidar es que no queden crudos por dentro y que no se tuesten demasiado por fuera. Regular el fuego, vaya.

Para unos 10 pancakes necesitaremos:

Ingredientes

  • 350 ml. de suero de leche (buttermilk).
  • 1 huevo.
  • 50 g de mantequilla fundida.
  • 10 ml. de esencia de vainilla.
  • 125 g de harina floja.
  • 3 g de impulsor.
  • 2 g de bicarbonato.
  • 4 g. de sal.

Preparación

Trituramos con el minipimmer todos los ingredientes húmedos. Añadimos la mitad de los ingredientes secos y mezclamos bien a mano. Añadimos el resto de los ingredientes secos. Dejamos reposar 5 minutines. Cocinamos en una sartén pequeña regulando en fuego de manera que se doren pero no se quemen.

Yo los he acompañado con una ensalada de kiwis y naranjas y un poco de mascarpone, pero vale casi cualquier combinación de frutas, mermeladas, cremas, melazas e incluso bacon y quesos.

¡Disfrutad!

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Hoy unas crêpes. Muy rápidas y muy fáciles de hacer, y que van bien con casi todo.

Ingredientes:

  • 1/2 l. de leche.
  • 4 huevos.
  • 100 gr. mantequilla pomada.
  • 1 pellizco de sal.
  • 30 gr. azúcar.
  • 250 gr. de harina.
Metemos todos los ingredientes en el vaso del minipimmer y batimos hasta obtener una masa homogénea y no demasiado espesa.
Colocamos una sartén antiadherente -de unos 25 cm de diámetro de base- al fuego y comenzamos a preparar las crêpes. Las dos primeras son de prueba y nos servirán para valorar si la masa es demasiado densa -en cuyo caso añadiremos un poco más de leche;  Y también para ajustar la cantidad de masa que echamos cada vez.
No es necesario engrasar la sartén ya que la masa contiene mantequilla y prácticamente no se pega.
Las crêpes tienen que quedar bien finas y no demasiado tostadas, pues eso las resecaría.
En la foto están combinadas con amarenas confitadas, que son deliciosas.
¡Feliz sábado!

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Cuando tenía 15 años intenté hacer brioche por primera vez en mi vida. Usé una receta de brioche francés que encontré en una cajita metálica en la que mi madre guardaba las recetas que la revista “Elle” publicaba en formato ficha. Recuerdo que me fascinaban y me encantaba ordenarlas por colores.

El resultado fue nefasto ya que en lugar de los esponjosos bollos obtuve una especie de rocas parecidas a los “carquinyolis” pero sin almendras dentro. No sé qué hice mal pero la experiencia me desanimó y tardé varios años en atacar el proyecto de nuevo. La cuestión es que el sabor era delicioso. Increíble. Adictivo. No se parecía a los brioches que me compraban en la pastelería. No era apenas dulce, pero era intenso y so-bre-to-do no tenía ese matiz anisado de matalahúva que se utiliza tanto en la bollería que se elabora en Barcelona.

Vamos allá.

Ingredientes:

  • 400 gr. de harina de fuerza.
  • 20 gr. de levadura fresca de pan.
  • 4 huevos medianos.
  • 150 gr. de mantequilla.
  • 5 gr. de sal
  • 50 gr. azúcar.
  • 50 ml. de agua tibia.
  • Un huevo, o una clara de huevo,o un poco de leche para pintar.
Elaboración:
La masa del brioche necesita ser amasada considerablemente, así que en esta ocasión no está de más usar un robot amasador. No está de más, pero no es imprescindible, claro.
Cogemos un cuenco grande (tendremos que trabajar la masa dentro, así que nos tienen que caber cómodamente las manos) y vertemos en él el agua, en la que disolvemos la levadura. Luego añadimos los huevos, la sal, el azúcar y empezamos a mezclar hasta obtener una pasta homogénea. Entonces comenzamos a incorporar la harina poco a poco mientras mezclamos. Al final debemos obtener una bola de masa blanda y pegajosa.
Enharinamos una mesa de trabajo y empezamos a amasar la pasta estirándola a lo largo frente a nosotros y replegándola con el amasado hasta obtener un rollo que volveremos a colocar a lo largo, y así sucesivamente hasta obtener una pasta lisa y elástica. Si todavía está muy pegajosa podemos añadir un poco más de harina ¡Pero no demasiada!;
Entonces añadimos los daditos de mantequilla de pocos en pocos para que se vayan integrando. Cada vez que incorporemos la mantequilla la masa, ésta volverá a ser pegajosa pero se solucionará con el amasado. Habrá que amasar unos 10 ó 15 minutos y al final obtendremos una bola brillante y muy elástica. La pasta tiene que estar a temperatura ambiente durante el amasado, si se nos calienta en exceso irá bien meterla en la nevera unos pocos minutos para poder seguir.
Dejar reposar la masa hecha una bola en un cuenco y tapada con papel film durante una hora. Pasado ese tiempo, hay que despegarla de las paredes del cuenco con suavidad para formar otra bola pero sin amasarla, sólo remetiendo la parte que ha quedado en la superficie. Volver a tapar y dejar reposar unas seis (6!) horas, esta vez en la nevera.
Pasado ese tiempo colocamos la masa en una superficie de trabajo, la amasamos ligeramente y la porcionamos.
Podemos preparar brioches individulaes en moldes rizados, un brioche grande en molde o lo que prefiramos. El brioche de la foto está preparado en un molde de flanera, con lo que no le pude colocar la tradicional bola encima, pero lo suyo habría sido colocar en la base unos 300 gr. de masa y encima una bola de unos 100 gr.
Sea como sea, hay que porcionar la masa y dejar reposar las porciones cubiertas con un paño durante unos minutos antes de darles forma.
Entonces les damos forma o las colocamos en los moldes, las tapamos de nuevo con un paño y las dejamos reposar a temperatura ambiente una hora más.
Para cocer las piezas el horno debe estar a unos 180ºC para las pequeñas y a unos 200ºC para las grandes. Antes de introducirlas en el horno las pintamos con huevo. El tiempo de cocción varía en función del tamaño pero será de unos 15 minutos para los brioches pequeños y de cerca de media hora para los grandes.
La receta es simple y fácil de hacer, pero hay que tener paciencia durante el tiempo de fermentación. El resultado merece la pena, desde luego.
Nota: El brioche de la foto no leudó todo lo necesario, por eso sus agujeritos son pequeños y está algo amazacotado 😉 Me dejé convencer por Martín de que lo quería para merendar y me salte las reglas.

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Sí, sí. Lo sé. Que hace la tira que no me digno a escribir publicar una entrada. Que os tengo abandonados con lo que a mí me gustáis.

Pero ya estoy de vuelta, o casi. El curso organizado por Barcelona Activa que estoy impartiendo en ESHOB -la escuela en la que estudié hace ya… muchos años- hace una pausa por vacaciones; Y yo ya tengo el alma veraniega de todas todas. Y el paladar.

Una de mis “magdalenas de Proust”** son los financiers. Los buenos. Los que saben a mantequilla tostada con ese matiz delicado de avellana . Untuosos, pero no grasientos.  Pequeños, que te dejan el paladar pidiendo más.

Si como uno con los ojos cerrados y en silencio, paseo por mi infancia:  Verano, domingo, Palamós,  desayuno de fiesta con dulces de la pastelería Batallé*** traídos por mi padre, familia leyendo periódicos alrededor de la mesa del desayuno en el jardín. Paraíso.

Receta para unos 10 financiers:

  • 65 gr. de harina de almendra.
  • 50 gr. de harina.
  • 150 gr. de azúcar lustre.
  • 100 gr. de mantequilla.
  • 4 claras de huevo.
  • 1 pellizquito de sal.
Elaboración:
La preparación de esta receta es muy rápida, por lo que el horno tendrá que estar encendido con cierta antelación para que alcance la temperatura indicada.
Precalentamos el horno a 240ºC
Fundimos la mantequilla en un cazo y la cocinamos hasta que adquiera un tono tostado y el aroma característico de  avellana tostada (“beurre noisette”). La reservamos.
En un cuenco mezclamos el azúcar lustre tamizado, la harina tamizada y la harina de almendras.
Añadimos las claras frías y mezclamos bien sin batir.
Añadimos la mantequilla tibia y mezclamos muy bien.
Rellenamos moldes de barquita -o en su defecto de lingote- como máximo 3/4 de su capacidad. Los moldes no muy grandes, de unos 7 u 8 cm. de largo.
Metemos en el horno caliente 4 minutos. Luego bajamos la temperatura del horno a 200ºC y cocemos 4′ más. Retiramos del horno. Desmoldamos y dejamos enfriar.
Pueden hacerse variaciones añadiendo frutas rojas, frutos secos o mermeladas. O bañando con cobertura de chocolate la mitad de las barquitas.
Secretos a voces: La temperatura del horno es fundamental para el resultado. ¡Sigue las instrucciones!.
No te los comas calientes o vas a encontrarte mal 🙂

* En mi casa les llamamos “barquitas” por la forma que tiene el molde en que se preparan.

** Magdalena de Proust

*** Aunque la Pastelería Batallé de la Calle Mayor de Palamós cerró sus puertas hace ya mucho tiempo, aun se pueden encontrar financiers deliciosas en la zona. Las que a mí más me gustan son las de la pastelería Collboni.

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