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Archive for the ‘Navidad’ Category

Mirandola galletas de jengibre reno.

Hola, queridas, queridos:

Durante el puente de la Purísima este blog cumplió 4 años y ¡Mirándola 5 años  ya! —el tiempo ahora es un tren bala. También es cierto que crecemos cronológicamente más que de tamaño, pero cada momento marca lo que puedes o no puedes hacer y lo urgente se come lo importante.

Pero vamos a vamos a lo que vamos: hace ya mucho tiempo que quería compartir esta receta de adviento tan europea y deliciosa, tradicional y especiada.  Y, sobre todo, tan bonita.  Estas galletas también son preciosas para colgarlas del árbol de Navidad, de coronas de Adviento de abeto o directamente sobre los cristales de las ventanas. Y hacen de ambientador navideño allí donde las pongáis.

Mirandola. Galletas de jengibre

E incluso se les puede dar un toque más cálido combinándolas con un tartán.

Mirandola. Galletas de Jengibre 2.

{Ingredientes}

Para la masa:

  • 150 g de harina floja de trigo.
  • 150 g de harina de centeno.
  • 100 g de mantequilla.
  • 80 g de melaza (miel de caña).
  • 100 g de azúcar moreno.
  • 10 g de jengibre seco molido.
  • 2 g de clavo molido.
  • 2 g de nuez moscada molida
  • 1 g de pimienta negra molida.
  • 5 g de canela molida.
  • 2 huevos medianos.
  • 2 g de impulsor.
  • 1 g de sal.

Para el glaseado:

  •  1 clara de huevo.
  • 250 g de azúcar lustre.
  • 1 c/m de zumo de limón fresco.

 

{Elaboración}

Si vais a preparar la masa a mano tomáis un cuenco grande y en él ponéis el azúcar y la melaza que mezcláis someramente hasta que formen una pasta; Añadís la mantequilla pomada y batís con una cuchara de madera con fuerza;  Ahora le toca el turno al huevo, echáis sólo 1 y batís hasta que se integre. Es posible que no necesitéis el otro, pero lo veréis un poco más adelante así que de momento lo reservamos.

Echamos las especias bien molidas, la sal, el impulsor y mezclamos. Finalmente tamizamos la harina con un cedazo grueso. La colocamos formando un volcán sobre una superficie de trabajo y en el cráter volcamos nuestra primera mezcla. Amasamos bien para que la masa quede fina y algo elástica pero es muy importante no amasar de más para que no acabe siendo correosa.

Si vemos que queda un poco seca añadimos una cucharada sopera de agua. Si está muy seca, añadimos la clara del huevo que teníamos reservado y lo amasamos hasta que desaparezca en la masa.

Si preparáis la masa en una amasadora seguís el mismo orden pero dejáis descansar vuestros brazos. La harina también va dentro y no formando un volcán en la mesa.

Y ahora tiene que reposar en la nevera mejor toda una noche, pero un mínimo de tres o cuatro horas. Podéis formar una bola, meterla en una bolsa y hasta luego, pero yo prefiero estirarla y dejar que repose ya estirada para ir más rápido luego. Esta masa tiene que ser estirada fina, nada de medio cm de espesor. 2 mm es el ideal, tres a lo sumo. Más gruesa no queda nada bien.

Una vez reposada y estirada usáis moldes para cortar la masa, los que más os gusten. La idea es que sean pajaritos, corazones y casitas, pero que cada uno se exprese como le plazca.

Vais colocando las galletas crudas en una bandeja sobre la que habréis dispuesto una hoja de papel de horno o una lámina de silicona y cuando ya las tengáis todas las horneáis unos 10 minutos a 180ºC o hasta que se doren (cuidado que la masa ya es dorada, que no se os queden crudas). Acordaos de marcar un pequeño orificio en las galletas si pensáis colgarlas y no las coloquéis demasiado juntas en la bandeja porque un poco sí que evolucionan y se os pegaría las unas a las otras.

Vamos a por la glasa: en un cuenco mediano echáis la clara de huevo, un pellizquito de sal y batís con un batidor de varillas hasta que parezca que quiera montarse, añadís el zumo de limón. Luego vais añadiendo el azúcar lustre tamizado poco a poco. Es posible que os sobre un poco de azúcar. La consistencia debería ser como de espuma de afeitar.  Metéis la glasa en una manga pastelera con una boquilla fina y dibujáis detallitos sobre las galletas cocidas y frías. Dejáis secar y las ensartáis.

Esta es una actividad maravillosa para tardes de fin de semana con niños. ¡Pasadlo bien!

 Mirandola galletas de jengibre detalle

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Primer domingo de Adviento.

Llegó el Adviento la semana pasada, luego llegó nuestro primer cumpleblog, que fue ayer, día 3 de diciembre ¡Y aquí no se ha notado nada!

Es verdad, tenéis razón. Pero ya estamos aquí para poner remedio a esos retrasos.

De momento os dejo con una foto de inspiración navideño-canadiense, y un aviso:

Estad atentos al blog de Mirándola. A lo largo de la semana que viene os propondremos un sorteo para celebrar nuestro cumpleaños.

¡Feliz semana cuasi-festiva!

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Ayer por la noche una amiga me pidió una receta sencilla -“para principiantes”, dijo- para hacer con su hijo unas galletas para colgar del árbol de Navidad.

Así que aquí me pongo a explicaros de la manera más sencilla posible una receta que cualquiera con un poco de ganas puede preparar en casa. Al final hay recompensa, ya que las galletas pueden adornar el árbol hasta la cena de Nochebuena o el día de Navidad para entonces usarlas de postre. A los niños suelen encantarles y las prefieren a otros dulces navideños más empalagosos.

Hay centenares de fórmulas de galletas deliciosas que podría explicar, pero entre todas ellas he elegido la más “de principiantes” que yo conozco. Es la que preparaba de pequeña en casa con mi madre y mis hermanas.

Para una buena montaña de galletas necesitaréis:

  • 100 gr. de azúcar.
  • 200 gr. de mantequilla a unos 20ºC
  • 300 gr. de harina floja.
  • 1 clara de huevo o un poco de agua.
  • Esencia de vainilla o en su defecto vainillina azucarada.

Para el glaseado:

  • 1 clara de huevo.
  • 250 gr. de azúcar lustre (glace).
  • algunas gotas de zumo de limón.

En un cuenco mediano hay que batir  la mantequilla con el azúcar de manera que la preparación se blanquee ligeramente y que quede muy homogénea.  Añadimos entonces la clara de huevo o el agua y una cucharadita de moka de esencia de vainilla. Batimos bien hasta que los ingredientes se integren.

En una mesa ponemos la harina tamizada formando un volcán. En el centro del volcán metemos la preparación de mantequilla y empezamos a trabajar suavemente con las manos. No tardaremos demasiado en obtener una bola de masa que envolveremos en un paño seco y dejaremos reposar en la nevera entre 15 minutos y media hora.  Si notásemos que a la masa le falta un poco de agua se la añadimos, pero hay que ir con cuidado de no añadirle de más ya que entonces necesitaríamos más harina y perderíamos la consistencia de las galletas.

Ojo: No hay que amasar nunca en exceso ya que la masa cogería “nervio” y las galletas quedarían duras sin solución.

Tras el reposo en la nevera sacamos la masa, la dividimos en dos mitades y estiramos una de ellas sobre la mesa enharinada, con la ayuda de un rodillo. El grosor dependerá un poco del gusto de cada uno, pero para esta masa lo ideal son entre 2 y 4 mm.

Entonces con la ayuda de un cortapastas cortamos estrellas y círculos que vamos colocando sobre una bandeja de horno cubierta con papel de hornear. Ese papel se encuentra en la mayoría de supermercados en rollos o en hojas; No es imprescindible usarlo, pero es mucho más cómodo.

Si no tenemos cortapastas también se puede usar un vaso, moldes para plastilina o un cuchillo con el que dibujaremos  lo que queramos.

A cada galleta le hacemos un agujerito lo suficientemente marcado como para que no se cierre al ser horneada con la ayuda de un palito de brocheta.

Metemos la bandeja en el horno precalentado a 180ºC y la dejamos hasta que las galletas empiecen a tostarse, momento en el que las sacamos y las dejamos enfriar.

Mientras, preparamos la glasa. Se trata de batir bien en un bol pequeño la clara de huevo con unas gotas de zumo de limón y añadir el azúcar lustre tamizado hasta que se haya incorporado completamente. El resultado ha de quedar espeso, pero no en exceso, más o menos como la mostaza. La glasa se seca rápidamente por lo que si no la vamos a usar de inmediato la mantendremos tapada con papel film en contacto directo.

Para decorar las galletas usaremos una manga de pastelería acoplándole una boquilla lisa de orificio estrecho. Si no se dispone de ella también se puede usar una bolsa de congelación limpia cortándole una de las puntas.

La glasa no tarda mucho en secarse, en una hora puede estar lista y entonces ya podemos dar el toque final a las galletas. Hay que colocarles el cordón con el que vamos a colgarlas del árbol y anudarlo.  Podríamos dejarlas así, sin embargo es mejor envolverlas con papel de celofán para que no se ensucien.

Y ya podemos colgarlas del arbolito de Navidad.

¡Que lo paséis bien!

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