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Mirandola Palamós NY Cheesecake

Esta es la receta de una tarta de queso estupenda y facilísima de preparar. Para que funcione sólo hay que asegurarse de usar una buena materia prima y no cocerla en exceso. El resto es disfrutar.

INGREDIENTES

Para la base:

  • 150 g de galletas digestive.
  • 50 g de mantequilla.

Para el relleno:

  • 1000 g de queso fresco tipo speisequark de 20% de m.g.
  • 4 huevos grandes.
  • 200 g de azúcar moreno.
  • La ralladura de un limón grande sin nada de parte blanca.
  • El zumo de medio limón.
  • 1 c/s esencia de vainilla

Para la cobertura:

  • 100 ml de nata agria.
  • 1 pellizco de ralladura de limón.
  • 30 g de azúcar molido.

Materiales:

  • Molde desmontable de 24 cm de diámetro.
  • Papel sulfurizado para cubrir el fondo del molde.
  • Picadora o rodillo.
  • Batidor de varillas.
  • Lengua.

PREPARACIÓN

Antes de empezar a preparar la receta forramos la base del molde con un círculo de papel sulfurizado. Encendemos el horno a 170º C.

Trituramos las galletas en una picadora o robot de cocina si disponemos de ellos; Si no,  rompemos las galletas con las manos, las metemos en una bolsa de plástico grande y pasamos por encima un rodillo de amasar (o una botella) hasta reducirlas a miguitas.

Mezclamos las migas de galletas con la mantequilla a temperatura ambiente hasta obtener una masa homogénea y cubrimos la base y los laterales del molde con ella. Reservamos en la nevera mientras preparamos el relleno.

En un cuenco batimos el azúcar con los huevos, la ralladura de limón, el zumo de limón y la esencia de vainilla; Cuando ya no se puedan distinguir unos de otros incorporamos el queso con una lengua.

Vertemos la preparación en el molde forrado que teníamos reservado en la nevera y llevamos al horno. Bajamos la temperatura a 150º C  con calor sólo por debajo y dejamos cocer durante unos 45 minutos (No debe dorarse ni tomar ningún color, si vuestro horno va calienta demasiado y/o tenéis un convector conectado, apagadlo o bajad la temperatura hasta 130ºC). Cuando esté listo dejamos enfriar la tarta por completo, la cubrimos con la mezcla de nata agria y dejamos reposar como mínimo 4 horas en la nevera, aunque el ideal es de un día para otro.

Este mezcla de nata agria final se pone para dar un acabado claro, brillante, fresco y uniforme a la tarta que tras enfriarse es posible que presente algunos cortes en su superficie. Eso se considera un fallo y de ahí el uso de la crema que es opcional.

Mirándola Mermelada de melocotón

Acompañarla con mermelada casera de melocotones es perfecto, pero también serían estupendas las moras, ciruelas claudias y albaricoques tanto en compotas como en mermeladas.

Feliz merienda.

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Mirandola galletas de jengibre reno.

Hola, queridas, queridos:

Durante el puente de la Purísima este blog cumplió 4 años y ¡Mirándola 5 años  ya! —el tiempo ahora es un tren bala. También es cierto que crecemos cronológicamente más que de tamaño, pero cada momento marca lo que puedes o no puedes hacer y lo urgente se come lo importante.

Pero vamos a vamos a lo que vamos: hace ya mucho tiempo que quería compartir esta receta de adviento tan europea y deliciosa, tradicional y especiada.  Y, sobre todo, tan bonita.  Estas galletas también son preciosas para colgarlas del árbol de Navidad, de coronas de Adviento de abeto o directamente sobre los cristales de las ventanas. Y hacen de ambientador navideño allí donde las pongáis.

Mirandola. Galletas de jengibre

E incluso se les puede dar un toque más cálido combinándolas con un tartán.

Mirandola. Galletas de Jengibre 2.

{Ingredientes}

Para la masa:

  • 150 g de harina floja de trigo.
  • 150 g de harina de centeno.
  • 100 g de mantequilla.
  • 80 g de melaza (miel de caña).
  • 100 g de azúcar moreno.
  • 10 g de jengibre seco molido.
  • 2 g de clavo molido.
  • 2 g de nuez moscada molida
  • 1 g de pimienta negra molida.
  • 5 g de canela molida.
  • 2 huevos medianos.
  • 2 g de impulsor.
  • 1 g de sal.

Para el glaseado:

  •  1 clara de huevo.
  • 250 g de azúcar lustre.
  • 1 c/m de zumo de limón fresco.

 

{Elaboración}

Si vais a preparar la masa a mano tomáis un cuenco grande y en él ponéis el azúcar y la melaza que mezcláis someramente hasta que formen una pasta; Añadís la mantequilla pomada y batís con una cuchara de madera con fuerza;  Ahora le toca el turno al huevo, echáis sólo 1 y batís hasta que se integre. Es posible que no necesitéis el otro, pero lo veréis un poco más adelante así que de momento lo reservamos.

Echamos las especias bien molidas, la sal, el impulsor y mezclamos. Finalmente tamizamos la harina con un cedazo grueso. La colocamos formando un volcán sobre una superficie de trabajo y en el cráter volcamos nuestra primera mezcla. Amasamos bien para que la masa quede fina y algo elástica pero es muy importante no amasar de más para que no acabe siendo correosa.

Si vemos que queda un poco seca añadimos una cucharada sopera de agua. Si está muy seca, añadimos la clara del huevo que teníamos reservado y lo amasamos hasta que desaparezca en la masa.

Si preparáis la masa en una amasadora seguís el mismo orden pero dejáis descansar vuestros brazos. La harina también va dentro y no formando un volcán en la mesa.

Y ahora tiene que reposar en la nevera mejor toda una noche, pero un mínimo de tres o cuatro horas. Podéis formar una bola, meterla en una bolsa y hasta luego, pero yo prefiero estirarla y dejar que repose ya estirada para ir más rápido luego. Esta masa tiene que ser estirada fina, nada de medio cm de espesor. 2 mm es el ideal, tres a lo sumo. Más gruesa no queda nada bien.

Una vez reposada y estirada usáis moldes para cortar la masa, los que más os gusten. La idea es que sean pajaritos, corazones y casitas, pero que cada uno se exprese como le plazca.

Vais colocando las galletas crudas en una bandeja sobre la que habréis dispuesto una hoja de papel de horno o una lámina de silicona y cuando ya las tengáis todas las horneáis unos 10 minutos a 180ºC o hasta que se doren (cuidado que la masa ya es dorada, que no se os queden crudas). Acordaos de marcar un pequeño orificio en las galletas si pensáis colgarlas y no las coloquéis demasiado juntas en la bandeja porque un poco sí que evolucionan y se os pegaría las unas a las otras.

Vamos a por la glasa: en un cuenco mediano echáis la clara de huevo, un pellizquito de sal y batís con un batidor de varillas hasta que parezca que quiera montarse, añadís el zumo de limón. Luego vais añadiendo el azúcar lustre tamizado poco a poco. Es posible que os sobre un poco de azúcar. La consistencia debería ser como de espuma de afeitar.  Metéis la glasa en una manga pastelera con una boquilla fina y dibujáis detallitos sobre las galletas cocidas y frías. Dejáis secar y las ensartáis.

Esta es una actividad maravillosa para tardes de fin de semana con niños. ¡Pasadlo bien!

 Mirandola galletas de jengibre detalle

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Mirandola. Crumble manzana 1.

Conversaciones dentro de mi cabeza:

— “Jo, es que esta es otra de aquellas recetas que da vergüenza explicar porque tienen dificultad 0 patatero”.

—”¡Pero a dónde vas, alma de cántaro! Que luego te preguntan y no puedes decir aquello de ¡Mira en el blog!”

 

 

Los “Crumble”, que también se llaman “Brown Betty”, se pusieron de moda en la Inglaterra de posguerra de la segunda guerra mundial. La escasez de alimentos puso a pensar a las cocineras.

Imagino que la genialidad se dio porque no había avituallamiento suficiente de ingredientes de repostería, pero sí de algunas frutas, y las compotas ya les cansaban. Entonces, con los recortes de la masa del día anterior empezaron a hacer experimentos.

— “Sobró esta pelotita de masa de shortbread de las galletas de ayer que no me da para una tarta, pero que no pienso tirar  Charlotte, querida”.

— ” De acuerdo, Violet. Ahora mismo la desmigajo sobre la compota de ruibarbo y la horneo para el té del personal.”

Y así…

Por lo tanto no existe una receta de Crubmble propiamente dicha. Normalmente se hace con frutas algo ácidas o bayas, o la mezcla de ambas. Se espolvorean con un poco de azúcar moreno, o con miel, se les añaden unas pasas, unas almendras, algo de canela o ralladura de limón… a vuestro gusto. Y luego ya una mezclita de azúcar, mantequilla y harina (o harinas) Y al horno hasta que se dore. Voilá!

 

Mirandola. Crumble manzana.

 

Ingredientes para unas 4 personas.

Para la base de frutas:

  • 400 g de manzanas reinetas (U otra variedad ácida y no excesivamente jugosa).
  • 10 avellanas machacadas.
  • 50 ml de miel o de sirope de ágave.
  • 15 ml de zumo de limón.
  • Ralladura de piel de limón.
  • 5 ml de esencia de vainilla.

Para la galletita que se desmorona:

  • 1 cucharada sopera de copos de avena gruesos.
  • 50 g de mantequilla pomada.
  • 100 g de harina de trigo.
  • 50 g de azúcar, mejor integral.

 

Elaboración

En un bol mezclamos bien las manzanas cortadas a daditos no muy grandes con el resto de ingredientes de la base de frutas. Echamos esta preparación en un recipiente que pueda ir al horno.

Sobre una superficie de trabajo mezclamos la avena, la harina de trigo el azúcar y la mantequilla, y trabajamos con los dedos hasta obtener una masa homogénea.

Desmigamos esta masa sobre la preparación de frutas que tenemos en el recipiente y la llevamos al horno. El tiempo de cocción variará en función de lo alto que sea el recipiente elegido, pero en unos 20 minutos la masa debería estar cocinada y la compota lista.

Es habitual servir el crumble con helado, crema pastelera o nata. En este caso nos apetecía tibio que, tras la lluvia, por las noches refresca.
O eso o es que ya deliro del calor.

 

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Mirandola. Polos cereza.

Sí, ha llegado otra vez: hace un calor que te derrite el cerebro a la que te descuidas un segundo.

Podemos preparar polos fácilmente con muchas cosas que acostumbramos a tener en casa. Estos de cereza los preparamos Martín y yo en 10 minutos más lo que tardaron en congelarse.

¿A quién no le apetece un polo? ¡Y son tan fáciles de hacer!

 

Ingredientes (Para 4 polos)

  • 250 ml de yogur griego.
  • 30 g de azúcar moreno.
  • 15 ml de zumo de limón.
  • 100 g de cerezas deshuesadas.

Deshuesamos las cerezas, las cortamos por la mitad y las vamos colocando en un recipiente en el que habremos echado el zumo de limón y el azúcar moreno. Removemos y dejamos que suelten su jugo durante unos minutos.

Mirandola. Polos cereza preparacion.

En un bol echamos el yogur y lo endulzamos con el jugo que hayan soltado las cerezas —y que también lleva el zumo de limón y el azúcar— además de sabor le dará un bonito color cereza.

Llenamos los moldes de polo con una cucharada de yogur cada uno y luego echamos tres mitades de cereza. Seguimos con yogur unas 3/4 partes del molde y volvemos a añadir unas cuantas cerezas cuidando bien de que queden sumergidas en el yogur para que formen un todo compacto al congelarse, que de lo contrario el polo no tendría consistencia.

Acabamos de rellenar con el yogur, colocamos los palitos y llevamos al congelador un mínimo de 3 horas.

Mirandola. Polos cereza amour.
El ideal sería tener un abatidor de temperatura y luego un congelador superpro que congelase a -35º muy rápidamente  para que no se formasen cristales de hielo, pero con un congelador doméstico nos sobra para disfrutar un buen rato.

¿A qué estáis esperando? ¡Vais a ser mucho más felices!

Mirandola. Martin y los polos cereza.

 

 

 

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Mirandola. Kill Bill boda

 

 

 

Hace unos dos años las amigas de una chica que se iba a casar y que además era muy fan de Uma Thurman en Kill Bill me encargaron esta tarta.
Me acordé el otro día y por lo menos le había hecho una foto con el móvil en el obrador.

Fondant no cursi.

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Mirandola. Cake de chocolate con cerecitas frescas.

 

Otra receta requetefácil y maravillosa. Combina bien con casi todas las frutas, con helados, natas, cremas pasteleras. Un fondo de armario, vaya.
El bizcocho resultante es un cake; Eso significa que en su elaboración la masa no fue batida para incorporar aire —ni tampoco le añadimos aire de otras maneras— ergo es densa, amorosa, un poco húmeda, suficientemente grasa, con mucha palatabilidad.

El otro día vi cerezas de la tierra a un precio razonable y compré un par de puñaditos. Luego, como hago siempre, me las imaginé: Cocinadas en su jugo y acompañando un helado de ricotta, quizá aromatizado con romero; Una galette sencilla con las cerezas apenas calientes; En una tarta con trufa cocida y ligeramente salada.
Cada vez que empieza la temporada de una fruta sólo quiero escribir un libro monotemático del estilo “Las 30 mejores recetas con cerezas de tu vida”. 

Mirandola. Deshuesar cereza.

No os riáis tengo el material para higos, moras y melocotones de Calanda. Y sé cómo usarlo.

A lo que iba: no hay receta más rápida y fácil de elaborar y que combine con todo mejor que esta. La relación esfuerzo-disfrute es realmente sideral. No es un brownie, queridos.  Y era mía, que hoy la comparto.

 

Ingredientes.

  • 125 g de chocolate negro de calidad (mejor cobertura).
  • 125 g de mantequilla.
  • 150 g de azúcar.
  • 3 huevos.
  • 45 g de harina floja.

 

Preparación

 

Encendemos el horno a 180ºC. Preparamos un molde de plumcake forrándolo con papel sulfurizado.

En una cacerolita metemos la mantequilla y la llevamos al fuego muy, muy suave. Se tiene que fundir, pero no tiene que freír ni coger color. Cuando esté fundida la apartamos del fuego y  echamos el chocolate cortado a trozos pequeños. Removemos con una cuchara de madera para que el chocolate se funda del todo en la mantequilla. Añadimos los huevos de uno en uno. No hay que agregar un huevo hasta que el primero se haya incorporado por completo a la mezcla.

Ahora añadimos el azúcar, mezclamos bien y por fin la harina. Tamizada, sí ¡No seáis vagos! Que a nadie le gusta encontrarse bolitas de harina cuando le arrea un mordisco a una delicia como esta.

Metemos la masa en el molde preparado y lo llevamos al horno. El tiempo de horneado dependerá del tamaño y la altura del molde. Calculad unos 25 minutos y lo pincháis con un palito de brocheta para ver qué tal. Si sale limpio o con alguna miguita está listo. Si sale impregnado de masa, aunque sea poco,  aun no está.

Recordad que siempre se le tiene que dar un cuarto de hora de respeto a lo que estáis horneando.Antes de que pase no abráis la puerta del horno.

En este caso concreto preparé el doble de fórmula y la dividí en dos moldes. El primero es el que aparece fotografiado en esta entrada y al segundo le esparcí por encima las cerezas deshuesadas y cortadas por la mitad antes de meterlo en el horno.

 

Mirandola. Cake de chocolate, detalle.

 

Luego lo serví tibio y acompañado de las cerezas deshuesadas con el jugo que habían soltado y una cucharada de mascarpone fresco. El contraste de temperaturas y de acidez/ dulzor, frescura/ cremosidad hay que probarlo.En silencio, a ser posible.

Disfrutad.

 

 

 

 

 

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Mirandola. Lego cookies

 

¿Son o no son impresionantemente bonitas? Piezas de lego rojas, amarillas, verdes y azules. ¡Y las caritas de los muñecos!

 

 

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Mirandola. Tarta de limón.

 

 

Subir la receta de esta tarta me resulta un poco vergonzoso porque aprendí a hacerla en mi niñez y  la obtuve de  entre las recetas que se publicaban en los botes de leche condensada La Lechera.

Por aquel entonces no me gustaba nada el merengue así que la elaboraba sin cubrirla y me sobraban las claras. Un día probé a añadirlas  a la preparación de la crema de limón y desde entonces la he hecho así.

El otro cambio que le hice fue la base. Lo de las galletas maría machacadas y mezcladas con mantequilla no me gustaba ni una pizca. Lo probé una vez y lo descarté para siempre. Quizás si hubiera tenido más a mano galletas de tipo “digestive” o “granola” la cosa habría sido diferente; Pero era pequeña, no era yo quien iba a comprar todavía.

Muchos años después, en las clases de pastelería de la Escuela de Hostelería, aprendí a preparar merengue italiano y entonces ya sí empecé a usarlo para cubrir esta tartita sencilla y resultona.

Seguro que no es necesario que os diga que si sustituis el zumo de limón por uno de naranja, o de piña, incluso lima, piña y leche de coco, la cosa funciona maravillosamente ¿A que no?

Ingredientes

Para el relleno.

  • 3 huevos.
  • 150 ml de zumo de limón fresco.
  • 397 g de leche condensada (1 bote pequeño).

Para la pasta brisa.

  • 110 g de harina.
  • 60 g de mantequilla
  • 40 g de azúcar
  • 25 ml de claras

Para el merengue italiano clásico.

  • 125 ml de claras.
  • 300 g de azúcar.
  • 100 ml de agua.
  • 50 g de glucosa.

Preparación

En el vaso del minipimmer o en un recipiente alto y estrecho trituramos juntos la leche condensada, el zumo de limón y los tres huevos. Es mejor no echar todo el zumo de golpe, de esa manera podremos corregir el grado de acidez de la preparación, puesto que algunos limones son muy ácidos y otros mucho menos.  Si en vuestra opinión el resultado final tiene poco sabor se le puede añadir hasta 50 ml de zumo de limón. Cuando esté bien mezclado lo reservamos.

Preparamos la pasta brisa formando un volcán de harina sobre una superficie de trabajo; En el centro del volcán echaremos la mezcla batida de la mantequilla pomada, las claras y el azúcar. Luego trabajaremos bien con las manos amasando muy ligeramente con el fin de que la masa no coja nervio. Una vez que hayamos obtenido una masa homogénea la envolveremos en un paño limpio y la dejaremos reposar en frío una media horita por lo menos.

Cuando la masa haya reposado la sacaremos de la nevera, la estiraremos —con la ayuda de un rodillo, sobre una superficie muy ligeramente enharinada— hasta que alcance un grosor de 2mm como máximo y forraremos con ella un molde bajo y desmontable de 24 cm de diámetro aproximadamente. Ahora colocaremos sobre la masa que tenemos en el molde un círculo de papel de horno que tape toda la masa y sobre él echaremos pesos. Pueden ser pesos especiales de pastelería como los de la foto o garbanzos, alubias… A esta operación se la llama “Cocer en blanco” y aunque a muchas personas les parezca que no sirve de nada ¡Si sirve! Cociendo en blanco las parte de galleta de las tartas obtendremos una corteza crujiente y seca. Si no lo hacemos la corteza nos quedará húmeda o incluso remojada y la sensación será de que está cruda.

Metemos en el horno a 180ºC y cocinamos unos 15 minutos o hasta que la masa esté ligeramente tostada en los bordes (que es todo lo que vemos, ya que el resto está cubierto por el papel y los pesos).

Sacamos del horno, dejamos templar, quitamos el papel con los pesos y vertemos la crema de limón que tenemos reservada, dentro del molde. Volvemos a llevar al horno y dejamos cocinar unos 20 minutos o hasta que se cuaje.

Sacamos del horno y dejamos enfriar.

Ahora preparamos el merengue italiano.

En un cazo pequeño al fuego echamos azúcar, glucosa y agua y cocinamos a fuego medio sin remover ni mezclar. Al mismo tiempo ponemos a montar las claras a punto de nieve en una batidora de varillas

Cuando el jarabe haya llegado a los 120ºC lo echamos sobre las claras montadas sin dejar de batirlas.  Hay que seguir batiendo hasta que la mezcla se enfríe, unos 10 minutos o así, y luego ya lo podemos poner sobre la tarta fría.

Podemos usar una cuchara y ponerlo en plan rústico, o llenar una manga pastelera y hacer una rejilla, o hacer picos o lo que nos guste más.

Ahora sólo queda tostar el merengue. Yo uso un soplete de gas pero podéis usar también una pistola de aire caliente o el gratinador del horno.

Y a disfrutar.

Mirandola. Tarta de limón 1

 

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Mirandola Sant Jordi 2014

 

 

Disfrutad mucho de este maravilloso día. ¡Ha salido un sol radiante!

Como hoy es el día de los libros y las historias voy a explicaros la leyenda de Sant Jordi.

Hace muchos, muchos años en un lejano reino ocurrió lo que os relato: Apareció un monstruo feroz y terrible que podía volar y que tenía un aliento fétido; Tanto que cada vez que respiraba envenenaba el aire y producía la muerte de todos aquellos que lo inhalasen.

El monstruo estaba diezmando los rebaños y el terror se adueñó del reino así que decidieron llevarle cada día como ofrenda una persona para que se la comiera y se calmase. Era muy difícil conseguir que las personas quisieran sacrificar sus vidas, así que optaron por hacerlo a suertes y que fuera el azar quien decidiera qué infortunado tenía que acabar en la tripa del dragón.

Parece que la idea fue buena porque a partir de entonces el monstruo dejó de comerse los rebaños,  incendiar los establos y causar el terror;  Pero un día la suerte quiso que le tocara ser devorada a la hija del rey. La joven era muy simpática, guapa y elegante y todos los aldeanos la adoraban; Seguramente por ese motivo surgieron centenares de voluntarios para sustituirla. Pero el Rey —muy apenado y afligido— fue justo, su hija era como cualquier otro ciudadano y tenía que cumplir con su destino.

Y así fue como la joven salió del castillo para encontrarse con el monstruo mientras sus conciudadanos la miraban marchar; Pero entonces apareció un caballero fuerte, joven y con una brillante armadura cabalgando un corcel blanco.

La muchacha le advirtió: —”¡Huid! ¡Si os quedáis aparecerá el dragón y nos devorará a ambos! Un sacrificio es suficiente.”

El joven caballero contestó: —”No padezcáis, joven doncella. Soy el caballero Jordi y si estoy aquí es porque he venido desde muy lejos para protegeros y liberar a vuestro pueblo de esta terrible fiera.”

Antes de poder acabar esta frase apareció el dragón y comenzó una ardua y reñida batalla que duró hasta que el caballero le clavó su lanza y lo malhirió. De la sangre que manó de la herida brotó un rosal con las rosas más rojas y preciosas que la princesa hubiera visto nunca. El caballero cortó una de ellas y se la ofreció.

 

Y colorín colorado, ojalá os haya gustado.

http://es.wikipedia.org/wiki/Jorge_de_Capadocia

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Mirandola galletas martín choco blanco

 

Estamos en plena Semana Santa y a pesar de eso cuelo esta receta de marzo. Probamos estas galletas en honor a Martín y gracias a Aura.

Aura quería galletas hace unas semanas para despedirse de sus compis de trabajo y las quería de colorines y choco de todas las gamas; De la masa que sobró le llevé una a Martinuco que no es ni dulcero ni galletero y ¡Tachán! Le encantó.

Me dijo —eso sí— que él prefería sólo chocolate blanco y quizá unas avellanas. Así que exactamente así fueron las que le preparé para llevar al cole el día de su noveno cumpleaños y, dado el éxito, las volvimos a hacer para su fiesta.

Ojo si sois golosos. Son adictivas.

Ingredientes

  • 200 g de mantequilla fresca.
  • 300 g de azúcar moreno de caña.
  • 2 huevos grandes o 3 pequeños.
  • 300 g de harina floja.
  • 200 g de pepitas de cobertura blanca de buena calidad o de cobertura blanca cortada a cuchillo.
  • 75 g de avellanas tostadas y peladas picadas groseramente.
  • 10 ml de extracto de vainilla.
  • 4 g de impulsor.
  • 5 g de sal marina.

 

Preparación

Batid la mantequilla pomada con el azúcar hasta blanquearla, añadid los huevos de uno en uno de manera que se integren bien e  incorporad la esencia de vainilla. Cuando todo esté perfectamente homogéneo hay que agregar harina, sal e impulsor y mezclar lo justo para volver a obtener una masa bien homogénea.

Finalmente incluimos el chocolate y las avellanas y mezclamos.

Dejamos reposar la masa en la nevera no menos de media hora, luego la sacamos y formamos bolas de 25 g

Es una pesadez hacer esto, pero así todas las galletas serán iguales y eso ayudará bastante a la hora de cocerlas y también si están destinadas a que las coman niños, que acostumbran a ser muy detallistas con el tema de los tamaños.

Una vez tengamos las bolitas formadas las volvemos a meter en la nevera un par o tres de horas; Incluso hasta el día siguiente si queréis ir con tiempo; Y también se pueden congelar una vez estén frías y cocerlas a medida que las vayamos a consumir.

Sea como sea, para cocerlas necesitamos el horno precalentado a 180ºC y disponer las galletas en la bandeja de horno separadas entre si por un buen espacio ya que al cocerse evolucionan y si estuvieran muy juntas se pegarían.

Máximo 10 – 12  por bandeja de horno doméstico. Tardarán unos 12 ó 15 minutos o hasta que veamos que empiezan a dorarse por debajo.  Entonces las sacamos y las dejamos enfriar bien antes de tocarlas.

Y listos.

Quedan monstruosamente buenas.

Mirandola galletas martín choco blanco 1

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