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Mirandola. Cake de chocolate con cerecitas frescas.

 

Otra receta requetefácil y maravillosa. Combina bien con casi todas las frutas, con helados, natas, cremas pasteleras. Un fondo de armario, vaya.
El bizcocho resultante es un cake; Eso significa que en su elaboración la masa no fue batida para incorporar aire —ni tampoco le añadimos aire de otras maneras— ergo es densa, amorosa, un poco húmeda, suficientemente grasa, con mucha palatabilidad.

El otro día vi cerezas de la tierra a un precio razonable y compré un par de puñaditos. Luego, como hago siempre, me las imaginé: Cocinadas en su jugo y acompañando un helado de ricotta, quizá aromatizado con romero; Una galette sencilla con las cerezas apenas calientes; En una tarta con trufa cocida y ligeramente salada.
Cada vez que empieza la temporada de una fruta sólo quiero escribir un libro monotemático del estilo “Las 30 mejores recetas con cerezas de tu vida”. 

Mirandola. Deshuesar cereza.

No os riáis tengo el material para higos, moras y melocotones de Calanda. Y sé cómo usarlo.

A lo que iba: no hay receta más rápida y fácil de elaborar y que combine con todo mejor que esta. La relación esfuerzo-disfrute es realmente sideral. No es un brownie, queridos.  Y era mía, que hoy la comparto.

 

Ingredientes.

  • 125 g de chocolate negro de calidad (mejor cobertura).
  • 125 g de mantequilla.
  • 150 g de azúcar.
  • 3 huevos.
  • 45 g de harina floja.

 

Preparación

 

Encendemos el horno a 180ºC. Preparamos un molde de plumcake forrándolo con papel sulfurizado.

En una cacerolita metemos la mantequilla y la llevamos al fuego muy, muy suave. Se tiene que fundir, pero no tiene que freír ni coger color. Cuando esté fundida la apartamos del fuego y  echamos el chocolate cortado a trozos pequeños. Removemos con una cuchara de madera para que el chocolate se funda del todo en la mantequilla. Añadimos los huevos de uno en uno. No hay que agregar un huevo hasta que el primero se haya incorporado por completo a la mezcla.

Ahora añadimos el azúcar, mezclamos bien y por fin la harina. Tamizada, sí ¡No seáis vagos! Que a nadie le gusta encontrarse bolitas de harina cuando le arrea un mordisco a una delicia como esta.

Metemos la masa en el molde preparado y lo llevamos al horno. El tiempo de horneado dependerá del tamaño y la altura del molde. Calculad unos 25 minutos y lo pincháis con un palito de brocheta para ver qué tal. Si sale limpio o con alguna miguita está listo. Si sale impregnado de masa, aunque sea poco,  aun no está.

Recordad que siempre se le tiene que dar un cuarto de hora de respeto a lo que estáis horneando.Antes de que pase no abráis la puerta del horno.

En este caso concreto preparé el doble de fórmula y la dividí en dos moldes. El primero es el que aparece fotografiado en esta entrada y al segundo le esparcí por encima las cerezas deshuesadas y cortadas por la mitad antes de meterlo en el horno.

 

Mirandola. Cake de chocolate, detalle.

 

Luego lo serví tibio y acompañado de las cerezas deshuesadas con el jugo que habían soltado y una cucharada de mascarpone fresco. El contraste de temperaturas y de acidez/ dulzor, frescura/ cremosidad hay que probarlo.En silencio, a ser posible.

Disfrutad.

 

 

 

 

 

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Mirandola galletas martín choco blanco

 

Estamos en plena Semana Santa y a pesar de eso cuelo esta receta de marzo. Probamos estas galletas en honor a Martín y gracias a Aura.

Aura quería galletas hace unas semanas para despedirse de sus compis de trabajo y las quería de colorines y choco de todas las gamas; De la masa que sobró le llevé una a Martinuco que no es ni dulcero ni galletero y ¡Tachán! Le encantó.

Me dijo —eso sí— que él prefería sólo chocolate blanco y quizá unas avellanas. Así que exactamente así fueron las que le preparé para llevar al cole el día de su noveno cumpleaños y, dado el éxito, las volvimos a hacer para su fiesta.

Ojo si sois golosos. Son adictivas.

Ingredientes

  • 200 g de mantequilla fresca.
  • 300 g de azúcar moreno de caña.
  • 2 huevos grandes o 3 pequeños.
  • 300 g de harina floja.
  • 200 g de pepitas de cobertura blanca de buena calidad o de cobertura blanca cortada a cuchillo.
  • 75 g de avellanas tostadas y peladas picadas groseramente.
  • 10 ml de extracto de vainilla.
  • 4 g de impulsor.
  • 5 g de sal marina.

 

Preparación

Batid la mantequilla pomada con el azúcar hasta blanquearla, añadid los huevos de uno en uno de manera que se integren bien e  incorporad la esencia de vainilla. Cuando todo esté perfectamente homogéneo hay que agregar harina, sal e impulsor y mezclar lo justo para volver a obtener una masa bien homogénea.

Finalmente incluimos el chocolate y las avellanas y mezclamos.

Dejamos reposar la masa en la nevera no menos de media hora, luego la sacamos y formamos bolas de 25 g

Es una pesadez hacer esto, pero así todas las galletas serán iguales y eso ayudará bastante a la hora de cocerlas y también si están destinadas a que las coman niños, que acostumbran a ser muy detallistas con el tema de los tamaños.

Una vez tengamos las bolitas formadas las volvemos a meter en la nevera un par o tres de horas; Incluso hasta el día siguiente si queréis ir con tiempo; Y también se pueden congelar una vez estén frías y cocerlas a medida que las vayamos a consumir.

Sea como sea, para cocerlas necesitamos el horno precalentado a 180ºC y disponer las galletas en la bandeja de horno separadas entre si por un buen espacio ya que al cocerse evolucionan y si estuvieran muy juntas se pegarían.

Máximo 10 – 12  por bandeja de horno doméstico. Tardarán unos 12 ó 15 minutos o hasta que veamos que empiezan a dorarse por debajo.  Entonces las sacamos y las dejamos enfriar bien antes de tocarlas.

Y listos.

Quedan monstruosamente buenas.

Mirandola galletas martín choco blanco 1

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Mirandola. Coca de patata.

Hoy, un pecado.

No importa la pinta que tenga en la foto. Es lo de menos. Hay que olerla, escucharla, estrujarla un poquito contra el paladar y saborearla.

¿Cuesta un poco hacerlas? ¡Bah!

Esta receta la saqué de un libro de cocina menorquina que mis tíos me regalaron en 1989. Ahí sigue, escrito a lápiz, el precio en pesetas.825. El libro, que no es  fácil de seguir puesto que muchas de las recetas son imprecisas o utilizan medidas antiguas -onzas, almudes, libras- esconde auténticos tesoros, y yo lo guardo como oro en paño en mi armario de libros de cocina. El título, por si os interesa, es “De re cibaria” y lo escribió Pedro Ballester.

Dadas las imprecisiones de la receta original la modifico ligeramente para facilitar las cosas.

Ingredientes

  • 100 g levadura (30 g de masa de pan cruda a la que añadimos 1 huevo, un poco de agua tibia y harina) 
  • 170 g azúcar.
  • 200 g patatas hervidas enteras con piel y peladas, aun calientes.
  • 70 g manteca de cerdo.
  • 33 g mantequilla.
  • 500 g harina, mejor de fuerza.
  • 2 huevos medianos.
  • Agua tibia.
  • Azúcar lustre para espolvorear.

Elaboración

Preparamos la levadura mezclando en un cuenco la masa de pan, el huevo, y el agua. Luego añadimos la harina hasta llegar a 100 g. de masa total. Amasamos y dejamos fermentar, bien tapada.

Necesitaremos un recipiente grande en el que podamos amasar a mano los ingredientes. Podemos usar una amasadora si disponemos de ella.

Echamos en el recipiente la harina, formamos un volcán y en el centro hacemos un hueco en el que ponemos la levadura que diluimos con unos 40 ml. de agua tibia, luego echamos los huevos y mezclamos muy bien (siempre en el hueco); Añadimos la manteca y la mantequilla pomadas, mezclamos. Ahora echamos las patatas que previamente habremos chafado con un tenedor dentro de un plato, es importante que estén calentitas o aunque sólo sea, tibias. Si se han enfriado por completo nos va a costar muchísimo que no nos queden trocitos.

Seguimos: añadimos el azúcar, hacemos que se integre bien y finalmente comenzamos a mezclar la harina poco a poco.

Esta masa es, y tiene que se pegajosa. Para trabajarla mejor untaremos el recipiente en el que tenemos la masa y nuestras manos con grasa abundante (manteca o mantequilla).

Hay que trabajar usando los puños y dando vueltas a la masa en el aire hasta conseguir que haga burbujas – o sea, mucho y muy enérgicamente durante no menos de 20 minutos.

Una vez tengamos la masa lista la colocamos formando una bola bien lisa en el recipiente que hemos usado para amasarla y la tapamos. La dejamos fermentar un par o tres de horas, o más, hasta que triplique su volumen. Entonces amasamos de nuevo y hacemos bolitas del mismo peso que colocaremos en una plancha de horno cubierta de papel. Entre ellas tiene que haber suficiente distancia ya que van a evolucionar considerablemente y no conviene que se peguen.

Las dejamos fermentar bien tapadas con un paño húmedo un mínimo de dos horas. El lugar en el que estén fermentando no tiene que tener cambios de temperatura ni corrientes de aire.

Antes de hornearlas a 190ºC  podemos opcionalmente pintarlas con huevo, claras o leche. Cocemos hasta que tomen un ligero tono dorado y ya estarán listas. Si nos pasamos de cocción quedarán resecas.

Dejáis que se enfríen, las espolvoreáis con azúcar lustre y a disfrutar.

Mirandola. Cocas de patata en plancha.

 

 

 

 

 

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Ayer por la noche una amiga me pidió una receta sencilla -“para principiantes”, dijo- para hacer con su hijo unas galletas para colgar del árbol de Navidad.

Así que aquí me pongo a explicaros de la manera más sencilla posible una receta que cualquiera con un poco de ganas puede preparar en casa. Al final hay recompensa, ya que las galletas pueden adornar el árbol hasta la cena de Nochebuena o el día de Navidad para entonces usarlas de postre. A los niños suelen encantarles y las prefieren a otros dulces navideños más empalagosos.

Hay centenares de fórmulas de galletas deliciosas que podría explicar, pero entre todas ellas he elegido la más “de principiantes” que yo conozco. Es la que preparaba de pequeña en casa con mi madre y mis hermanas.

Para una buena montaña de galletas necesitaréis:

  • 100 gr. de azúcar.
  • 200 gr. de mantequilla a unos 20ºC
  • 300 gr. de harina floja.
  • 1 clara de huevo o un poco de agua.
  • Esencia de vainilla o en su defecto vainillina azucarada.

Para el glaseado:

  • 1 clara de huevo.
  • 250 gr. de azúcar lustre (glace).
  • algunas gotas de zumo de limón.

En un cuenco mediano hay que batir  la mantequilla con el azúcar de manera que la preparación se blanquee ligeramente y que quede muy homogénea.  Añadimos entonces la clara de huevo o el agua y una cucharadita de moka de esencia de vainilla. Batimos bien hasta que los ingredientes se integren.

En una mesa ponemos la harina tamizada formando un volcán. En el centro del volcán metemos la preparación de mantequilla y empezamos a trabajar suavemente con las manos. No tardaremos demasiado en obtener una bola de masa que envolveremos en un paño seco y dejaremos reposar en la nevera entre 15 minutos y media hora.  Si notásemos que a la masa le falta un poco de agua se la añadimos, pero hay que ir con cuidado de no añadirle de más ya que entonces necesitaríamos más harina y perderíamos la consistencia de las galletas.

Ojo: No hay que amasar nunca en exceso ya que la masa cogería “nervio” y las galletas quedarían duras sin solución.

Tras el reposo en la nevera sacamos la masa, la dividimos en dos mitades y estiramos una de ellas sobre la mesa enharinada, con la ayuda de un rodillo. El grosor dependerá un poco del gusto de cada uno, pero para esta masa lo ideal son entre 2 y 4 mm.

Entonces con la ayuda de un cortapastas cortamos estrellas y círculos que vamos colocando sobre una bandeja de horno cubierta con papel de hornear. Ese papel se encuentra en la mayoría de supermercados en rollos o en hojas; No es imprescindible usarlo, pero es mucho más cómodo.

Si no tenemos cortapastas también se puede usar un vaso, moldes para plastilina o un cuchillo con el que dibujaremos  lo que queramos.

A cada galleta le hacemos un agujerito lo suficientemente marcado como para que no se cierre al ser horneada con la ayuda de un palito de brocheta.

Metemos la bandeja en el horno precalentado a 180ºC y la dejamos hasta que las galletas empiecen a tostarse, momento en el que las sacamos y las dejamos enfriar.

Mientras, preparamos la glasa. Se trata de batir bien en un bol pequeño la clara de huevo con unas gotas de zumo de limón y añadir el azúcar lustre tamizado hasta que se haya incorporado completamente. El resultado ha de quedar espeso, pero no en exceso, más o menos como la mostaza. La glasa se seca rápidamente por lo que si no la vamos a usar de inmediato la mantendremos tapada con papel film en contacto directo.

Para decorar las galletas usaremos una manga de pastelería acoplándole una boquilla lisa de orificio estrecho. Si no se dispone de ella también se puede usar una bolsa de congelación limpia cortándole una de las puntas.

La glasa no tarda mucho en secarse, en una hora puede estar lista y entonces ya podemos dar el toque final a las galletas. Hay que colocarles el cordón con el que vamos a colgarlas del árbol y anudarlo.  Podríamos dejarlas así, sin embargo es mejor envolverlas con papel de celofán para que no se ensucien.

Y ya podemos colgarlas del arbolito de Navidad.

¡Que lo paséis bien!

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