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Mirandola Sant Jordi 2014

 

 

Disfrutad mucho de este maravilloso día. ¡Ha salido un sol radiante!

Como hoy es el día de los libros y las historias voy a explicaros la leyenda de Sant Jordi.

Hace muchos, muchos años en un lejano reino ocurrió lo que os relato: Apareció un monstruo feroz y terrible que podía volar y que tenía un aliento fétido; Tanto que cada vez que respiraba envenenaba el aire y producía la muerte de todos aquellos que lo inhalasen.

El monstruo estaba diezmando los rebaños y el terror se adueñó del reino así que decidieron llevarle cada día como ofrenda una persona para que se la comiera y se calmase. Era muy difícil conseguir que las personas quisieran sacrificar sus vidas, así que optaron por hacerlo a suertes y que fuera el azar quien decidiera qué infortunado tenía que acabar en la tripa del dragón.

Parece que la idea fue buena porque a partir de entonces el monstruo dejó de comerse los rebaños,  incendiar los establos y causar el terror;  Pero un día la suerte quiso que le tocara ser devorada a la hija del rey. La joven era muy simpática, guapa y elegante y todos los aldeanos la adoraban; Seguramente por ese motivo surgieron centenares de voluntarios para sustituirla. Pero el Rey —muy apenado y afligido— fue justo, su hija era como cualquier otro ciudadano y tenía que cumplir con su destino.

Y así fue como la joven salió del castillo para encontrarse con el monstruo mientras sus conciudadanos la miraban marchar; Pero entonces apareció un caballero fuerte, joven y con una brillante armadura cabalgando un corcel blanco.

La muchacha le advirtió: —”¡Huid! ¡Si os quedáis aparecerá el dragón y nos devorará a ambos! Un sacrificio es suficiente.”

El joven caballero contestó: —”No padezcáis, joven doncella. Soy el caballero Jordi y si estoy aquí es porque he venido desde muy lejos para protegeros y liberar a vuestro pueblo de esta terrible fiera.”

Antes de poder acabar esta frase apareció el dragón y comenzó una ardua y reñida batalla que duró hasta que el caballero le clavó su lanza y lo malhirió. De la sangre que manó de la herida brotó un rosal con las rosas más rojas y preciosas que la princesa hubiera visto nunca. El caballero cortó una de ellas y se la ofreció.

 

Y colorín colorado, ojalá os haya gustado.

http://es.wikipedia.org/wiki/Jorge_de_Capadocia

Mirandola galletas martín choco blanco

 

Estamos en plena Semana Santa y a pesar de eso cuelo esta receta de marzo. Probamos estas galletas en honor a Martín y gracias a Aura.

Aura quería galletas hace unas semanas para despedirse de sus compis de trabajo y las quería de colorines y choco de todas las gamas; De la masa que sobró le llevé una a Martinuco que no es ni dulcero ni galletero y ¡Tachán! Le encantó.

Me dijo —eso sí— que él prefería sólo chocolate blanco y quizá unas avellanas. Así que exactamente así fueron las que le preparé para llevar al cole el día de su noveno cumpleaños y, dado el éxito, las volvimos a hacer para su fiesta.

Ojo si sois golosos. Son adictivas.

Ingredientes

  • 200 g de mantequilla fresca.
  • 300 g de azúcar moreno de caña.
  • 2 huevos grandes o 3 pequeños.
  • 300 g de harina floja.
  • 200 g de pepitas de cobertura blanca de buena calidad o de cobertura blanca cortada a cuchillo.
  • 75 g de avellanas tostadas y peladas picadas groseramente.
  • 10 ml de extracto de vainilla.
  • 4 g de impulsor.
  • 5 g de sal marina.

 

Preparación

Batid la mantequilla pomada con el azúcar hasta blanquearla, añadid los huevos de uno en uno de manera que se integren bien e  incorporad la esencia de vainilla. Cuando todo esté perfectamente homogéneo hay que agregar harina, sal e impulsor y mezclar lo justo para volver a obtener una masa bien homogénea.

Finalmente incluimos el chocolate y las avellanas y mezclamos.

Dejamos reposar la masa en la nevera no menos de media hora, luego la sacamos y formamos bolas de 25 g

Es una pesadez hacer esto, pero así todas las galletas serán iguales y eso ayudará bastante a la hora de cocerlas y también si están destinadas a que las coman niños, que acostumbran a ser muy detallistas con el tema de los tamaños.

Una vez tengamos las bolitas formadas las volvemos a meter en la nevera un par o tres de horas; Incluso hasta el día siguiente si queréis ir con tiempo; Y también se pueden congelar una vez estén frías y cocerlas a medida que las vayamos a consumir.

Sea como sea, para cocerlas necesitamos el horno precalentado a 180ºC y disponer las galletas en la bandeja de horno separadas entre si por un buen espacio ya que al cocerse evolucionan y si estuvieran muy juntas se pegarían.

Máximo 10 – 12  por bandeja de horno doméstico. Tardarán unos 12 ó 15 minutos o hasta que veamos que empiezan a dorarse por debajo.  Entonces las sacamos y las dejamos enfriar bien antes de tocarlas.

Y listos.

Quedan monstruosamente buenas.

Mirandola galletas martín choco blanco 1

Mirandola para ST y Mirándola

Lo cierto es que entre una cosa y otra, y todo el tiempo de ausencia de estas páginas, nunca os había dicho que me encanta el trabajo del equipo Sugartremens, que es precioso, cuidado y especial.  Quizá sin saberlo estuviera esperando un momento como este y ahora ha llegado.
Bueno, pues que preparé una entradita de Semana Santa para ellos  que ayer publicaron en su blog.

A ver si os gusta.

Massini by Mirandola

 

Hace muchos años, cuando estudiaba pastelería con mi profesor Don Isidre Puigbó i Oliu en lo que ahora es ESHOB, no tenía en la menor estima una de las tartas más clásicas de la pastelería barcelonesa. Me parecía exageradamente dulce y pesada. Pensaba que finalizar un almuerzo con esa bomba recubierta de yema quemada era de dementes. Y tampoco me interesaba lo más mínimo aprender su forma de elaboración. Por suerte nuestro profesor prescindía de estas y otras tonterías.

Yo aprendí a elaborar Massini ¡Preparé un sinnúmero de ellos! y luego dejé dormir ese conocimiento mientras adquiría otros que se integraban, mezclaban y batían.

Hace un tiempo intenté averiguar quién fue el inventor de esta tarta, sin demasiado éxito. Parece que fue un regalo para el Tenor Angelo Masini en alguna de las ocasiones que cantó en el Teatre del Liceu. Sé que se exportó a Uruguay  con gran éxito, pero nada más.

Mi receta no modifica en lo esencial el Massini clásico -soy partidaria de respetar al máximo las genialidades ajenas- sólo lo aligera un poco de azúcar y le intensifica el sabor a la trufa cruda. Es muy sencilla de hacer pero son necesarias varias preparaciones, por lo que el proceso se hace larguito. A ver qué os parece.

{Ingredientes}

1 bizcocho de 20-22 cm de diámetro elaborado como os expliqué aquí.

Para la Yema clara:

100 g de azúcar.

100 g. de huevos sin cáscara.

Unas gotas de esencia de vainilla.

2 g de crémor tártaro o zumo de limón.

Para el almíbar:

- 150 g de azúcar

- 100 ml de agua.

- Aroma, opcional.

Para la trufa cruda:

- 150 ml de nata fresca pasteurizada para montar.

- 75 g de chocolate de cobertura sin leche.

Para la nata montada:

- 200 g de nata fresca pasteurizada para montar.

- 40 g de azúcar.

{Elaboración}

Yema Clara:

Ponemos todos los ingredientes en un cazo a fuego suave y batimos ligeramente. Luego removemos con una lengua impidiendo que se pegue al fondo hasta que alcance la ebullición. En ese momento vertemos sobre una superficie fría y dejamos enfriar. Reservamos en la nevera.

Almíbar:

Ponemos el agua a hervir en un cacito pequeño. Cuando alcance el hervor echamos el azúcar, separamos del fuego, removemos y reservamos.

Trufa cruda:

Enfriamos la nata a unos 2ºC (si llega a congelarse ya no conseguiremos que se airee, pero para que monte bien tiene que estar por debajo de los 5ºC) y la batimos hasta que se esponje. No hay que montarla del todo, sólo semi-montada, es decir: que haya doblado su volumen inicial pero que todavía no deje apenas dibujo al levantar las varillas.

Fundimos el chocolate con cuidado al baño María. No debe entrar agua dentro del cacito del chocolate; Si entrase, el chocolate se trabaría y sería muy complicado fundirlo.

Cuando esté fundido le añadimos tanta cantidad de nata semi-montada como chocolate tengamos  y mezclamos con una lengua hasta homogeneizar. Inmediatamente añadimos el resto de la nata y mezclamos con la lengua. Ahora la trufa está lista: la introducimos en una manga pastelera con boquilla ancha y lisa y reservamos en frío.

Nata montada:

Hay que enfriar la nata a unos 2ºC y batirla. A mitad del proceso añadimos el azúcar en forma de lluvia.

Cuando esté montada la metemos dentro de una manga pastelera con boquilla lisa y reservamos en la nevera.

 Nata montada

{Montaje de la tarta}

Repelamos el bizcocho completamente de manera que aparezca de color amarillo. Lo cortamos transversalmente formando dos discos de unos tres cm de grosor cada uno. Si sobra bizcocho lo podemos guardar congelado para otras preparaciones (o elaborar otro Massini).

Bizcocho repelado.

Colocamos el primer disco sobre la mesa de trabajo y lo “humedecemos” con el almíbar con la ayuda de un pincel; Humedecemos también el otro disco y lo colocamos sobre el primero con las superficies humedecidas en contacto; Montado así tenemos un único bizcocho pero partido por la mitad.

Cubrimos este único bizcocho con la yema clara. Hay que esparcirla bien usando una paletina de manera que quede completamente cubierto. Ahora espolvoreamos la superficie con azúcar y quemamos inmediatamente con una pala de quemar eléctrica o con un soplete.

Mirándola Yema clara

Con la ayuda de la paletina limpia y mucho cuidado levantamos el disco superior de nuestro bizcocho montado, lo dejamos reservado en una mesa limpia y procedemos a rellenarlo. Cogemos la manga pastelera llena de trufa cruda que teníamos reservada y partiendo del centro del bizcocho trazamos una espiral hasta llegar al borde. Es preferible que la trufa rebase un poquito el borde.  Alisamos la superficie de la trufa con la paletina y trazamos una espiral de nata directamente sobre la trufa y también rebasando un poquito el bizcocho.

rellenar Massini

Nos mojamos las manos con agua fría. Colocamos el disco de bizcocho cubierto de yema quemada que tenemos reservado sobre la capa de nata y lo aplastamos ligeramente con la mano mojada. Eso lo hacemos para uniformar el relleno y para que la superficie exterior del pastel quede completamente plana.

Pasamos la paletina por el contorno de la tarta para igualar la las capas de nata y trufa con el bizcocho. La guardamos en un refrigerador a 1ºC. Al día siguiente está lista para servirla. Se sirve muy fría o helada.

Mirandola. Nubecitas de azucar.

Hice mi primer intento de nubes hará un par de años.

Las vi en una foto online que no me podía quitar de la cabeza. Parecían celestiales. Hice una prueba con la receta de Joy of Baking que no quedó mal, pero pringué mucho la cocina y además incluía “Jarabe de maíz” —que es el demonio—  y las olvidé sin más.

Mientras preparaba la fiesta de cumpleaños de Martín me volvieron a la cabeza: Quizá podría elaborarlas sin el dichoso jarabe, incluso con una infusión de lavanda y vainilla ¡Y mojarlas en un chocolate a la taza intenso y sin azúcar! Se me hacía agua el cerebro.

Y bueno, sí: las preparé ¡Un éxito! Creo que algo más sanas que las de la bolsa del súper, aunque me temo que igual de engordantes.

Mirandola.Nubecitas de azucar 2

{Ingredientes}

  • 7 hojas de gelatina. Estoy estudiando sustituirlas por pectina, ya os contaré.
  • 250 ml de agua mineral fría.
  • 400 g de azúcar (estudiando miel o sirope de ágave).
  • 150 g de azúcar lustre.
  • 30 g. de harina de maíz.
  • Esencia de vainilla y algunas flores de de lavanda para aromatizar.

{Preparación}

Remojamos la gelatina en la mitad del agua fría y dejamos que se hidrate durante algunos minutos.

Mientras tanto ponemos a hervir el resto del agua en una cacerolita con la esencia de vainilla y las flores de lavanda.  Cuando arranque el hervor sacamos las flores de lavanda y añadimos el azúcar en grano; Dejamos que se disuelva sin apenas moverlo. Cuando vuelva a alcanzar el hervor, incorporamos las hojas de gelatina remojadas y toda el agua. Apagamos el fuego y removemos.

Dejamos que se temple ligeramente, cambiamos de recipiente a uno bastante mayor —o al vaso de la batidora eléctrica— y batimos. Van a ser unos buenos 15 ó 20 minutos de batido muy enérgico, así que yo no lo intentaría a mano.

A medida que el batido vaya adelante el líquido se irá enfriando, la gelatina se irá solidificando y atrapará dentro de ella burbujitas de aire.  Sabréis que está listo porque su aspecto se asemejará al del merengue y en las varillas de la batidora se formarán una especie de “pelitos”.

Forráis un molde plano de unos 3 cm de altura con papel sulfurizado untado con muy poca grasa de sabor neutro y volcáis vuestra montaña blanca en él; La alisáis y dejáis que se enfríe y la gelatina se cuaje. Mantenedla en un lugar fresco pero sobre todo seco.  Al día siguiente procedéis al cortado.  Podéis hacer dados grandotes o usar cortapastas y darles distintas formas.

A pesar de que se haya solidificado es una preparación muy, muy pringosa, así que a medida que las cortéis las vais colocando en un plato con el azúcar lustre y la maizena tamizados juntos.

Si aguantáis sin coméroslas unos días y las mantenéis en un lugar seco, irán formando una costra crujiente tipo merengue muy buena también.

¡Hasta pronto!

Mirandola. Welcome back, spring

Actualizo muy rápidamente, que si no mi absurdo perfeccionismo me hace dejar fotos y textos en barbecho hasta el día que nunca llega. Y el material se acumula. Y dejamos de vernos. E ideas que hace dos años parecían divertidas e incluso rompedoras, ahora están trilladas.

La primavera en realidad llegó el 16 de marzo. Hacía tanto calor que abrimos todas las ventanas y balcones de casa; Y hasta nos pusimos en manga corta. Fue entonces cuando preparamos este delicioso, refrescante y multivitaminado batido de naranja, limón y zanahoria. Sólo le añadimos un poco de agua  y un trozo de hielo.

¡Feliz primavera!

Ingredientes:

  • 2 zanahorias peladas.
  • 2 naranjas peladas.
  • 1 limón pelado.
  • Agua.
  • Hielo.
  • Hierbabuena, jengibre u otro aroma a vuestra elección, optativo.

Preparación:

Introducid todos los ingredientes en un vaso americano (licuadora, no) y triturad hasta obtener un batido sin grumos. Verted en una copa, añadid hielo. Disfrutad.

Gracias, Noelia por evitar que mi falta de perfeccionismo se convirtiera en catastrofismo ; )

Mirandola. May the force.

Feliz semana con fiesta de por medio. Y que la fuerza os acompañe.

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