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Archive for the ‘Meriendas’ Category

Mirandola Palamós NY Cheesecake

Esta es la receta de una tarta de queso estupenda y facilísima de preparar. Para que funcione sólo hay que asegurarse de usar una buena materia prima y no cocerla en exceso. El resto es disfrutar.

INGREDIENTES

Para la base:

  • 150 g de galletas digestive.
  • 50 g de mantequilla.

Para el relleno:

  • 1000 g de queso fresco tipo speisequark de 20% de m.g.
  • 4 huevos grandes.
  • 200 g de azúcar moreno.
  • La ralladura de un limón grande sin nada de parte blanca.
  • El zumo de medio limón.
  • 1 c/s esencia de vainilla

Para la cobertura:

  • 100 ml de nata agria.
  • 1 pellizco de ralladura de limón.
  • 30 g de azúcar molido.

Materiales:

  • Molde desmontable de 24 cm de diámetro.
  • Papel sulfurizado para cubrir el fondo del molde.
  • Picadora o rodillo.
  • Batidor de varillas.
  • Lengua.

PREPARACIÓN

Antes de empezar a preparar la receta forramos la base del molde con un círculo de papel sulfurizado. Encendemos el horno a 170º C.

Trituramos las galletas en una picadora o robot de cocina si disponemos de ellos; Si no,  rompemos las galletas con las manos, las metemos en una bolsa de plástico grande y pasamos por encima un rodillo de amasar (o una botella) hasta reducirlas a miguitas.

Mezclamos las migas de galletas con la mantequilla a temperatura ambiente hasta obtener una masa homogénea y cubrimos la base y los laterales del molde con ella. Reservamos en la nevera mientras preparamos el relleno.

En un cuenco batimos el azúcar con los huevos, la ralladura de limón, el zumo de limón y la esencia de vainilla; Cuando ya no se puedan distinguir unos de otros incorporamos el queso con una lengua.

Vertemos la preparación en el molde forrado que teníamos reservado en la nevera y llevamos al horno. Bajamos la temperatura a 150º C  con calor sólo por debajo y dejamos cocer durante unos 45 minutos (No debe dorarse ni tomar ningún color, si vuestro horno va calienta demasiado y/o tenéis un convector conectado, apagadlo o bajad la temperatura hasta 130ºC). Cuando esté listo dejamos enfriar la tarta por completo, la cubrimos con la mezcla de nata agria y dejamos reposar como mínimo 4 horas en la nevera, aunque el ideal es de un día para otro.

Este mezcla de nata agria final se pone para dar un acabado claro, brillante, fresco y uniforme a la tarta que tras enfriarse es posible que presente algunos cortes en su superficie. Eso se considera un fallo y de ahí el uso de la crema que es opcional.

Mirándola Mermelada de melocotón

Acompañarla con mermelada casera de melocotones es perfecto, pero también serían estupendas las moras, ciruelas claudias y albaricoques tanto en compotas como en mermeladas.

Feliz merienda.

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Mirandola. Crumble manzana 1.

Conversaciones dentro de mi cabeza:

— “Jo, es que esta es otra de aquellas recetas que da vergüenza explicar porque tienen dificultad 0 patatero”.

—”¡Pero a dónde vas, alma de cántaro! Que luego te preguntan y no puedes decir aquello de ¡Mira en el blog!”

 

 

Los “Crumble”, que también se llaman “Brown Betty”, se pusieron de moda en la Inglaterra de posguerra de la segunda guerra mundial. La escasez de alimentos puso a pensar a las cocineras.

Imagino que la genialidad se dio porque no había avituallamiento suficiente de ingredientes de repostería, pero sí de algunas frutas, y las compotas ya les cansaban. Entonces, con los recortes de la masa del día anterior empezaron a hacer experimentos.

— “Sobró esta pelotita de masa de shortbread de las galletas de ayer que no me da para una tarta, pero que no pienso tirar  Charlotte, querida”.

— ” De acuerdo, Violet. Ahora mismo la desmigajo sobre la compota de ruibarbo y la horneo para el té del personal.”

Y así…

Por lo tanto no existe una receta de Crubmble propiamente dicha. Normalmente se hace con frutas algo ácidas o bayas, o la mezcla de ambas. Se espolvorean con un poco de azúcar moreno, o con miel, se les añaden unas pasas, unas almendras, algo de canela o ralladura de limón… a vuestro gusto. Y luego ya una mezclita de azúcar, mantequilla y harina (o harinas) Y al horno hasta que se dore. Voilá!

 

Mirandola. Crumble manzana.

 

Ingredientes para unas 4 personas.

Para la base de frutas:

  • 400 g de manzanas reinetas (U otra variedad ácida y no excesivamente jugosa).
  • 10 avellanas machacadas.
  • 50 ml de miel o de sirope de ágave.
  • 15 ml de zumo de limón.
  • Ralladura de piel de limón.
  • 5 ml de esencia de vainilla.

Para la galletita que se desmorona:

  • 1 cucharada sopera de copos de avena gruesos.
  • 50 g de mantequilla pomada.
  • 100 g de harina de trigo.
  • 50 g de azúcar, mejor integral.

 

Elaboración

En un bol mezclamos bien las manzanas cortadas a daditos no muy grandes con el resto de ingredientes de la base de frutas. Echamos esta preparación en un recipiente que pueda ir al horno.

Sobre una superficie de trabajo mezclamos la avena, la harina de trigo el azúcar y la mantequilla, y trabajamos con los dedos hasta obtener una masa homogénea.

Desmigamos esta masa sobre la preparación de frutas que tenemos en el recipiente y la llevamos al horno. El tiempo de cocción variará en función de lo alto que sea el recipiente elegido, pero en unos 20 minutos la masa debería estar cocinada y la compota lista.

Es habitual servir el crumble con helado, crema pastelera o nata. En este caso nos apetecía tibio que, tras la lluvia, por las noches refresca.
O eso o es que ya deliro del calor.

 

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Mirandola. Cake de chocolate con cerecitas frescas.

 

Otra receta requetefácil y maravillosa. Combina bien con casi todas las frutas, con helados, natas, cremas pasteleras. Un fondo de armario, vaya.
El bizcocho resultante es un cake; Eso significa que en su elaboración la masa no fue batida para incorporar aire —ni tampoco le añadimos aire de otras maneras— ergo es densa, amorosa, un poco húmeda, suficientemente grasa, con mucha palatabilidad.

El otro día vi cerezas de la tierra a un precio razonable y compré un par de puñaditos. Luego, como hago siempre, me las imaginé: Cocinadas en su jugo y acompañando un helado de ricotta, quizá aromatizado con romero; Una galette sencilla con las cerezas apenas calientes; En una tarta con trufa cocida y ligeramente salada.
Cada vez que empieza la temporada de una fruta sólo quiero escribir un libro monotemático del estilo “Las 30 mejores recetas con cerezas de tu vida”. 

Mirandola. Deshuesar cereza.

No os riáis tengo el material para higos, moras y melocotones de Calanda. Y sé cómo usarlo.

A lo que iba: no hay receta más rápida y fácil de elaborar y que combine con todo mejor que esta. La relación esfuerzo-disfrute es realmente sideral. No es un brownie, queridos.  Y era mía, que hoy la comparto.

 

Ingredientes.

  • 125 g de chocolate negro de calidad (mejor cobertura).
  • 125 g de mantequilla.
  • 150 g de azúcar.
  • 3 huevos.
  • 45 g de harina floja.

 

Preparación

 

Encendemos el horno a 180ºC. Preparamos un molde de plumcake forrándolo con papel sulfurizado.

En una cacerolita metemos la mantequilla y la llevamos al fuego muy, muy suave. Se tiene que fundir, pero no tiene que freír ni coger color. Cuando esté fundida la apartamos del fuego y  echamos el chocolate cortado a trozos pequeños. Removemos con una cuchara de madera para que el chocolate se funda del todo en la mantequilla. Añadimos los huevos de uno en uno. No hay que agregar un huevo hasta que el primero se haya incorporado por completo a la mezcla.

Ahora añadimos el azúcar, mezclamos bien y por fin la harina. Tamizada, sí ¡No seáis vagos! Que a nadie le gusta encontrarse bolitas de harina cuando le arrea un mordisco a una delicia como esta.

Metemos la masa en el molde preparado y lo llevamos al horno. El tiempo de horneado dependerá del tamaño y la altura del molde. Calculad unos 25 minutos y lo pincháis con un palito de brocheta para ver qué tal. Si sale limpio o con alguna miguita está listo. Si sale impregnado de masa, aunque sea poco,  aun no está.

Recordad que siempre se le tiene que dar un cuarto de hora de respeto a lo que estáis horneando.Antes de que pase no abráis la puerta del horno.

En este caso concreto preparé el doble de fórmula y la dividí en dos moldes. El primero es el que aparece fotografiado en esta entrada y al segundo le esparcí por encima las cerezas deshuesadas y cortadas por la mitad antes de meterlo en el horno.

 

Mirandola. Cake de chocolate, detalle.

 

Luego lo serví tibio y acompañado de las cerezas deshuesadas con el jugo que habían soltado y una cucharada de mascarpone fresco. El contraste de temperaturas y de acidez/ dulzor, frescura/ cremosidad hay que probarlo.En silencio, a ser posible.

Disfrutad.

 

 

 

 

 

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Mirandola. Coca de patata.

Hoy, un pecado.

No importa la pinta que tenga en la foto. Es lo de menos. Hay que olerla, escucharla, estrujarla un poquito contra el paladar y saborearla.

¿Cuesta un poco hacerlas? ¡Bah!

Esta receta la saqué de un libro de cocina menorquina que mis tíos me regalaron en 1989. Ahí sigue, escrito a lápiz, el precio en pesetas.825. El libro, que no es  fácil de seguir puesto que muchas de las recetas son imprecisas o utilizan medidas antiguas -onzas, almudes, libras- esconde auténticos tesoros, y yo lo guardo como oro en paño en mi armario de libros de cocina. El título, por si os interesa, es “De re cibaria” y lo escribió Pedro Ballester.

Dadas las imprecisiones de la receta original la modifico ligeramente para facilitar las cosas.

Ingredientes

  • 100 g levadura (30 g de masa de pan cruda a la que añadimos 1 huevo, un poco de agua tibia y harina) 
  • 170 g azúcar.
  • 200 g patatas hervidas enteras con piel y peladas, aun calientes.
  • 70 g manteca de cerdo.
  • 33 g mantequilla.
  • 500 g harina, mejor de fuerza.
  • 2 huevos medianos.
  • Agua tibia.
  • Azúcar lustre para espolvorear.

Elaboración

Preparamos la levadura mezclando en un cuenco la masa de pan, el huevo, y el agua. Luego añadimos la harina hasta llegar a 100 g. de masa total. Amasamos y dejamos fermentar, bien tapada.

Necesitaremos un recipiente grande en el que podamos amasar a mano los ingredientes. Podemos usar una amasadora si disponemos de ella.

Echamos en el recipiente la harina, formamos un volcán y en el centro hacemos un hueco en el que ponemos la levadura que diluimos con unos 40 ml. de agua tibia, luego echamos los huevos y mezclamos muy bien (siempre en el hueco); Añadimos la manteca y la mantequilla pomadas, mezclamos. Ahora echamos las patatas que previamente habremos chafado con un tenedor dentro de un plato, es importante que estén calentitas o aunque sólo sea, tibias. Si se han enfriado por completo nos va a costar muchísimo que no nos queden trocitos.

Seguimos: añadimos el azúcar, hacemos que se integre bien y finalmente comenzamos a mezclar la harina poco a poco.

Esta masa es, y tiene que se pegajosa. Para trabajarla mejor untaremos el recipiente en el que tenemos la masa y nuestras manos con grasa abundante (manteca o mantequilla).

Hay que trabajar usando los puños y dando vueltas a la masa en el aire hasta conseguir que haga burbujas – o sea, mucho y muy enérgicamente durante no menos de 20 minutos.

Una vez tengamos la masa lista la colocamos formando una bola bien lisa en el recipiente que hemos usado para amasarla y la tapamos. La dejamos fermentar un par o tres de horas, o más, hasta que triplique su volumen. Entonces amasamos de nuevo y hacemos bolitas del mismo peso que colocaremos en una plancha de horno cubierta de papel. Entre ellas tiene que haber suficiente distancia ya que van a evolucionar considerablemente y no conviene que se peguen.

Las dejamos fermentar bien tapadas con un paño húmedo un mínimo de dos horas. El lugar en el que estén fermentando no tiene que tener cambios de temperatura ni corrientes de aire.

Antes de hornearlas a 190ºC  podemos opcionalmente pintarlas con huevo, claras o leche. Cocemos hasta que tomen un ligero tono dorado y ya estarán listas. Si nos pasamos de cocción quedarán resecas.

Dejáis que se enfríen, las espolvoreáis con azúcar lustre y a disfrutar.

Mirandola. Cocas de patata en plancha.

 

 

 

 

 

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Mirandola. Chocolate con Churros

Tengo la suerte de tener un niño al que no le gustan los pasteles, ni la bollería industrial. Apenas algún dulce aislado: los dorayakis, las tartas de fruta -aunque lo que realmente le gusta es la fruta, los flanes y las cremas a base de huevo, el chocolate con leche si es de tableta…  Y también le encantan los churros.

Así las cosas no ha quedado más remedio por mi carácter de madre nutricia que aprender a preparar churros. Son tan fáciles de hacer que casi da risa.

Ya puestos, preparemos también un poco de chocolate a la taza para acompañarlos. El chocolate a la taza se puede preparar con preparados especiales, con chocolate negro en tableta o como os voy a explicar. Os lo explico así porque es habitual que en las casas haya cacao soluble.

La próxima vez que os encontréis en casa con ganas de mantita, sofá y merendola no tendréis que salir. Con las cosas que casi todo el mundo tiene en la cocina nos bastamos y sobramos y de paso tenemos una actividad para la tarde.

¡Feliz hibernación!

PARA LOS CHURROS

Ingredientes

  • 250 g harina de fuerza. Si no tenéis de fuerza podéis usar harina floja normal y una cucharadita de café de impulsor.
  • 500 ml de agua.
  • 1 pellizco de sal.
  • 2 cucharadas soperas de aceite de oliva.
  • Azúcar para espolvorear.
  • Aceite para freír (mejor que no sea de oliva).

Elaboración

En un cazo alto y grandecito se vierten el agua, el aceite de oliva y la sal, se lleva al fuego hasta que hierva y entonces se apaga el fuego y se vuelca en él la harina de golpe.

Se bate enérgicamente con una cuchara de madera (no lo intentéis con un batidor porque os vais a arrepentir) hasta que obtengáis una bola que se despegue de las paredes del cazo. Batid bien hasta que no quede ni un solo grumo de harina sin integrar en la masa.

Volcad esa bola sobre una superficie en la que podáis dejar que se entibie ligeramente mientras la amasáis con las manos. Cuidado, que quema.

¿Ya está tibia? Pues la metéis en una manga pastelera con boquilla de estrella ancha y reserváis.

Ahora preparad una sartén profunda, o una “parisienne”, o la freidora con el aceite limpio y esperad a que se caliente bien. Ojo, porque si el aceite no está muy caliente los churros podrían provocar pequeñas explosiones de aceite y eso es peligroso.

Pues ya podéis empezar a formar los churros -directamente dentro de la sartén o sobre una mesa engrasada. Sea como sea los hacéis y freís al momento; No los dejéis demasiado tiempo sobre la mesa tras formarlos porque podrían hacer “piel” y eso es algo que hay que evitar. Vigilad el punto de cocción, a veces parece que están listos pero tiene el corazón todavía demasiado tierno, no crudo, puesto que la harina ya la habéis cocido previamente.

A medida que estén hechos los colocáis en un plato o fuente cubierto de papel absorbente y espolvoreáis con azúcar al gusto.

PARA EL CHOCOLATE

Ingredientes

  • 1l de leche.
  • 150 g  de cacao soluble de desayuno (cola-cao, nesquik…)
  • 30 g de harina de maíz tipo maizena.
  • 1 cucharada sopera de cacao amargo en polvo.
  • Un trocito de canela en rama, un poco de vainillina… a vuestro gusto.

Elaboración

En un cuenco pequeño echáis unos 100 ml de leche natural -no caliente- y disolvéis en ella la maizena. Reserváis.

En un cazo grande vertéis el resto de la leche y los aromas, y lo lleváis al fuego. Cuando esté tibio añadís el cacao soluble y el cacao amargo y removéis para que se disuelvan.

Cuando la leche comience a hervir retiráis con la ayuda de un colador la ramita de canela y colocáis dentro un batidor de varillas; Volcáis la preparación que teníais reservada de golpe dentro de la leche y batís con batidor. Espesará inmediatamente. Apagad el fuego y batid un poco más.

Debería haber quedado homogénea y sin grumos. De no ser así le dais un golpe con el minipimmer y listos.

¡Disfrutad!

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Mirándola Membrillo

Yo pensaba que los membrillos eran de otoño temprano y que anunciaban el frío y las ganas de meterse en la cocina tras los días de estar paseando al solete; Pero parece ser que no, pues hace días que los veo de vuelta en las fruterías. Y como tenía una entrada a medias con la receta lista os la preparo, fotografío y muestro.

La mayoría de recetas de mermeladas y dulces de frutas se preparan utilizando igual peso de fruta limpia que de azúcar, pero los gustos van cambiando y hace ya bastantes años que los elaboro usando una proporción menor de azúcar: 1 parte de azúcar por cada 2 de fruta.

El dulce de membrillo se conserva un montón de tiempo en la nevera una vez hecho -e incluso se puede congelar- así que si os ponéis manos a la obra, dado que es pesadito de hacer, haced una buena cantidad. Y además, una vez hayáis probado este no querréis saber nada de otros. Palabra.

Ingredientes

  • 8 membrillos bonitos, de piel lisa y color uniforme.
  • Azúcar:  la mitad del peso de la fruta cocida, pelada y sin el corazón.
  • El zumo y la piel de 1 limón.
  • Esencia de vainilla.
  • Agua abundante para hervir.

Elaboración

Se colocan los membrillos en una olla y se cubren de agua fría. Se tapa la olla y se pone al fuego bajito durante una hora y media aproximadamente o hasta que la fruta esté bien cocida. Eso lo sabremos pinchándolos con un cuchillo afilado. Tienen que ofrecer resistencia en el corazón, pero apenas nada en la pulpa. Si os pasáis de cocción no pasa nada, se desharán un poco por fuera y ya, pero no pueden quedar crudos porque de lo contrario os dejaréis demasiada pulpa pegada al corazón y ahí es donde hay mayor concentración de pectina que es la que va a permitir que se se cuaje en un bloque el dulce.

Se dejan templar ligeramente, se pelan, se les quita el corazón y se cortan en trozos.

Pesamos la pulpa de fruta que obtengamos, dividimos el peso entre dos y ésa será la cantidad de azúcar que necesitemos. Cuando hice el membrillo de la foto obtuve 1.750 g. de pulpa, así que usé 875 g de azúcar.

Ahora echamos la pulpa cocida, el azúcar, una cucharada sopera de extracto de vainilla, el zumo de limón y la piel del limón -en una sola tira y sin nada de la parte blanca ya que amarga un montón- en una cazuela baja y de doble fondo, que reparte mejor el calor; Colocamos al fuego bajo y vamos removiendo cada dos o tres minutos.

Al principio el azúcar hará que la fruta suelte todo su jugo y esa es la parte en la que te puedes distraer, ya que no hay riesgo de que se pegue. Todavía.

A medida que se vaya reduciendo el jugo la mezcla será más densa, se irá caramelizando el azúcar e irán oxidándose los taninos con lo que por fin aparecerá ese color caldero brillante que es el que buscamos. Pero también habrá más riesgo de que se pegue a la cazuela, así que cuidadito.

Hay que remover cada muy poco tiempo y no separarse demasiado del fuego. Cuando os parezca que los trozos que teníais están casi deshechos y que el conjunto está muy, muy denso sacáis la piel de limón y trituráis la confitura.

Ahora haced una prueba: con una cuchara poned un poco del puré en un platito y llevadlo a la nevera. Cuando se enfríe del todo tiene que poder despegarse en un trozo, es decir, tiene que haber cuajado y tener la consistencia que queremos.

Si la prueba sale bien la receta está acabada, y si no es así significa que todavía tenemos que seguir cociendo y reduciendo el líquido de más.

Si ya no podéis más, si os llaman por teléfono o hay que bañar al perro, hacer deberes con los niños,  si queréis seguir al día siguiente, o más tarde ¡Perfecto! Simplemente apagad el fuego y dejad que se enfríe en la cacerola. Eso también os servirá para saber en qué punto de densidad está.  Cuando os pongáis de nuevo volvéis a calentarlo y seguís removiendo sin cesar.

En fin, que cuando lleguéis al punto lo único que queda por hacer es forrar el molde que prefiráis con papel film y verter dentro el preparado. Una vez frío está listo para zampárselo como más os guste.

Este bloque es el que conseguí con los 1750 g de pulpa y 875 g de azúcar. Pesa poco más de 1.7 kg así que la mitad es azúcar.

Bloque de Membrillo.

Bloque de Membrillo.

Y aun hay otra opción: si preferís una mermelada muy densa que os servirá no sólo para tostadas si no también para rellenar tartas podéis acabar el proceso tras el triturado. La guardáis en tarros de vidrio y a la nevera.

Otro día hacemos  una “crostata” de membrillo de quitar el hipo ¿sí?

Membrillos al sol de invierno.

Membrillos al sol de invierno.

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En casa Mirándola se ve la tele en horario infantil  -a veces se echa de menos el ocio televisivo adulto: CSI, Missfits, Mujeres Desesperadas o  Downton Abbey, pero la realidad es otra.

Los dorayaki entraron en nuestras vidas de la mano de Doraemon, el gato-robot japonés y azul. Con curiosidad y ganas probamos unos, congelados, que compramos en un súper chino.  Decepción.

Así que con estas manitas y una mini-sartén cósmica nos pusimos a salvar el buen nombre de los pastelillos.

Hice una interpretación libre del relleno. La pasta de azuki es un sabor en mi opinión reservado a los consumidores frecuentes de dulces orientales. Con nata fresca montada y algunas fresas o frambuesas fueron un triunfo. Rellenos de crema de chocolate o mermelada de frutos rojos, más sencillos, transportables y estupendos también.

El resultado muy dulce, pero delicado e ideal como desayuno o merienda especial.

Ingredientes para 8 Dorayaki (16 tortitas de unos 10 cm de diámetro):

  • 2 huevos.
  • 100 g de azúcar.
  • 30 ml de miel.
  • 15 ml de aceite neutro (girasol).
  • 150 g. harina.
  • 5 g bicabrbonato de sodio.
  • 40 ml. de agua.
  • 15 ml. de mirín. A falta de mirín se puede usar vino blanco con un poco de azúcar o simplemente agua.

Preparación:

Mezclamos todos los ingredientes con el minipimmer hasta que estén bien integrados y ni un segundo más. Obtendremos una pasta densa.

Calentamos moderadamente una sartén antiadherente grande a la que le podamos colocar una tapa. Echamos una cucharada sopera de la preparación sobre ella y tapamos. Esperamos unos segundos y entonces veremos que se empiezan a formar burbujas gruesas en la parte superior de la tortita. Es el momento:  ahora, con la ayuda de una espátula plana la giramos y volvemos a tapar unos 30 segundos más. Y está lista.

Es importante mantener en todo momento el fuego bajo, de otra manera la densidad de la masa haría que se quemasen por fuera y quedaran crudas por dentro.

Si la prueba ha salido bien nos podemos atrever con varias tortitas al mismo tiempo o seguir de una en una para mayor control.

A medida que estén hechas, vamos reservando las tortitas en un plato o bandeja tapándolas con un paño limpio -la finalidad de taparlas es que no se resequen. Tapadlas- y así hasta el final. Entonces sólo tendremos que esperar a que se enfríen por completo para proceder a rellenarlas con lo que más nos inspire. Y zampárnoslos.

¡Gracias, Doraemon!

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